Un reciente estudio internacional, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, reveló una conexión sorprendente entre el consumo de azúcar durante los primeros años de vida y el riesgo de desarrollar asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD) en la adultez.
Los investigadores, provenientes de universidades en Alemania, Estados Unidos, Japón, Australia y China, analizaron datos históricos del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el racionamiento de azúcar fue una práctica común. Este contexto les permitió evaluar cómo la restricción temprana de azúcar podía afectar la salud respiratoria décadas después.
Lee: Consumo excesivo de azúcar: conoce su impacto sobre la salud
El hallazgo fue contundente: limitar el azúcar en los primeros 1.000 días tras la concepción —es decir, durante el embarazo y los dos primeros años de vida— se asocia con un menor riesgo de enfermedades respiratorias crónicas, así como con una mejor función pulmonar en la adultez.
Una relación directa entre nutrición y salud respiratoria
La investigación refuerza la llamada “hipótesis de los orígenes fetales de la enfermedad respiratoria”, que plantea que la nutrición durante el embarazo y la primera infancia tiene efectos duraderos en el desarrollo pulmonar. Estudios previos en animales ya habían mostrado que una alta ingesta materna de sacarosa podía afectar el crecimiento de los pulmones, mientras que en humanos se había observado una relación entre el consumo de azúcar en el embarazo y el mayor riesgo de asma infantil.
Lee: Los sustitutos del azúcar pueden estar afectando las células cerebrales y los vasos sanguíneos
Para este nuevo análisis, se utilizaron los registros de salud de más de 58.000 participantes del UK Biobank, nacidos entre 1951 y 1956. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos al racionamiento de azúcar en el útero y en los primeros dos años de vida presentaron una menor incidencia de asma y EPOC, además de un retraso promedio de 3,6 años en la aparición de estas enfermedades.
La importancia de los primeros 1.000 días
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya recomienda limitar el consumo de azúcar en embarazadas y niños pequeños, no solo para prevenir obesidad y diabetes, sino también para proteger la función pulmonar. Los investigadores afirman que estos hallazgos respaldan las guías dietéticas actuales, que promueven una alimentación balanceada desde el inicio de la vida.
Fen Cao, investigador principal de la Universidad de Aachen (Alemania), señaló que el efecto protector fue mayor cuanto más prolongada fue la restricción de azúcar. Aunque reconocen limitaciones —como la falta de datos individuales sobre consumo y la composición étnica del grupo estudiado—, los autores consideran que el estudio ofrece evidencia sólida sobre la relación entre azúcar y salud respiratoria.
Lee: Bajar el consumo de azúcar en los primeros años de vida ayudará a prevenir enfermedades como diabetes e hipertensión
En Colombia y América Latina, donde el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados sigue en aumento, estos resultados cobran especial relevancia. Promover una nutrición consciente durante el embarazo y la infancia puede ser clave para reducir la carga de enfermedades respiratorias crónicas, que hoy representan una de las principales causas de morbilidad en la región.
Limitar el azúcar no solo ayuda al corazón y al metabolismo: también podría ser una de las mejores decisiones para cuidar nuestros pulmones desde antes de nacer.

