El propósito de “Monotrepao” lleva mensaje de esperanza con su experiencia con el VIH
Lo que comenzó en 2018 como una prueba de rutina, sin síntomas ni preocupaciones, se convirtió en un diagnóstico que transformó la vida de Ronaldo Andrés Vázquez Maldonado. Hoy, este proceso es la base de su activismo y su trabajo profesional. Conocido en redes sociales como “Monotrepao”, Ronaldo utiliza su experiencia viviendo con el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) como una herramienta de visibilidad, fortaleza y esperanza, combatiendo el estigma con información y propósito.
Vázquez Maldonado relata que el diagnóstico, recibido a las dos semanas de la prueba, lo sumió en una profunda crisis. Sin síntomas, la noticia lo llevó a un camino de aislamiento.
«En realidad tenía muchos miedos, era por la desinformación. La desesperanza también viene siendo algo que estaba bien presente. Ese miedo al rechazo, no saber si podía continuar con mis sueños, con mis metas», expresó.
Atravesó un periodo de dos años de depresión, donde el miedo al rechazo y la idea de que su vida “no iba a ser lo mismo” lo llevaron a recurrir al alcohol y sustancias como mecanismo de escape. Sin embargo, el apoyo de su familia, la ayuda psicológica y la información de su médico sobre los avances en el tratamiento del VIH fueron claves para iniciar un proceso individual de aceptación. Cuatro meses después del diagnóstico, pudo verlo de otra manera.
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El punto de inflexión llegó al año y un mes de su diagnóstico, en agosto de 2019, cuando decidió compartir públicamente su condición en Facebook. La motivación principal fue un profundo dolor: el que sentía cada vez que tenía que revelar su diagnóstico a un familiar, amigo o pareja de forma individual.
Al hacerlo público, descubrió que no estaba solo. Amigos y allegados se acercaron para confesarle que también vivían con el virus. Fue esta revelación la que cimentó su propósito actual.
«Ver que para mí fue difícil llevarlo en silencio, me hizo repensar qué podía hacer para que nadie más se sienta como yo me sentí”, declaró.
Utilizando su conocimiento en diseño gráfico, empezó a utilizar las redes sociales para compartir información y visibilizar su proceso, naciendo así su alter ego “Monotrepao”. Su activismo lo ha llevado a ser embajador de los CDC en Puerto Rico y, actualmente, a trabajar en el Departamento de Salud de Puerto Rico en la prevención y el enlace con pacientes.
«Yo utilizo mi diagnóstico para visibilizar a las personas que tenemos un diagnóstico positivo del VIH, para que otras personas puedan prevenirlo y más que todo podamos detener el estigma y las nuevas infecciones”, manifestó.
Del mismo modo, enfatizó que la clave para una vida plena es la adherencia al tratamiento, la cual ha evolucionado drásticamente en los últimos 40 años, pasando de múltiples píldoras tóxicas a una sola pastilla diaria o inyectables bimestrales.
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La meta del tratamiento es alcanzar la supresión viral, convirtiendo a la persona en indetectable. Este estado es sinónimo de intransmisible. Una persona con carga viral indetectable no puede transmitir el virus a sus parejas sexuales ni a sus bebés, lo que desmonta uno de los mayores miedos asociados al diagnóstico. Para lograr la adherencia, es crucial abordar barreras como el estigma, el transporte y la salud mental.
«Hoy día nadie muere de VIH, si no lo detectamos a tiempo podemos tener unas complicaciones de salud que sí pueden llevar a la muerte en casos extremos. Así que lo importante es que sí, si esa persona tiene un diagnóstico positivo se conecte al tratamiento”, comentó.
El mensaje de Vázquez Maldonado, tanto para quienes enfrentan un diagnóstico como para quienes dudan si hacerse la prueba, es de acción y autocuidado. La recomendación es hacerse la prueba sin dilación, buscar apoyo psicológico y unirse a grupos de apoyo para saber que no se está solo.
«Para mí, esas tres letras significan vive intensamente hoy. El VIH ya no significa para mí un virus, una sentencia de muerte, sino que me recuerdan lo que es vivir con propósito», concluyó.

