Una amiga que asistió a la reciente presentación del nuevo libro de Sonia Sotomayor, la Jueza asociada del Tribunal Supremo de los EU, me contó que de todo lo que habló esta brillante mujer hubo unas palabras que la tocaron de una forma particular. Mencionó que la jueza enfatizó que para tener una vida feliz y productiva ella procura hacer dos cosas todos los días: aprender algo nuevo y hacer algo por otros.
Curiosamente, esto es algo que, aunque nunca lo he verbalizado de esa manera, trato de practicar. Y créanme que puede cambiar sus vidas. En términos de aprendizaje, soy y seré siempre una eterna estudiante. Por eso me emocionó tanto que Ileana, mi jefa en BeHealth, el portal de salud y bienestar con el cual laboro como periodista y donde publico esta columna, me llamó para preguntarme si me gustaría cubrir un evento de salud en São Paulo, Brasil. ¿Cómo iba a decir que no? Nunca había visitado Brasil, y aunque sabía que iba a tener poco tiempo para conocer Sao Paulo, lo vi como un reto desde el punto de vista periodístico y una inesperada oportunidad de conocer un nuevo país.
Lo que no esperaba era que iba a aprender tanto, y a la vez conocer a tantas personas interesantes en el proceso. Este evento de MIND360 fue un encuentro educativo organizado por la compañía Medtronic con periodistas, profesionales de la salud, administradores de hospitales y funcionarios de gobierno de Latinoamérica. El enfoque principal era la innovación tecnológica tanto en la medicina como en la educación médica. ¡Qué mucho está ocurriendo y cómo se está transformando la vida de tantas personas a través del mundo!
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Aprendí lo que está logrando una neurocirujana pediátrica brasileña en conjunto con la Clínica Mayo en Florida en comunidades en el Amazonas. Aprendí cómo a través de un “holograma” un médico puede transportarse a lugares remotos del planeta, sin estar físicamente allí, y ofrecer adiestramiento a estudiantes de medicina en otros países. Como sin tener internet, profesionales de la salud de todo el planeta pueden conectarse con un banco de información de la Clínica Mayo y recibir respuestas a sus preguntas en su propio idioma.
Conocí a una joven colombiana de treinta y dos años, con una condición congénita del corazón a quien le han implantado siete marcapasos a través de su vida. El primero fue a sus cinco años. Y ya cuando no se podía implantar ninguno más, por el efecto adverso que habían causado todos esos cables dentro de su cuerpo, aparece una luz al final del camino. Su médico le sugiere el marcapasos MICRA de Medtronic, el único sin cable, como última esperanza para salvarle la vida. Este año cumple cuatro años de haberse realizado la complicada operación y ella vive con una pasión y alegría contagiosa.
Conocí a jóvenes periodistas de Colombia, Argentina y México, principalmente. Y cuando digo jóvenes, son jóvenes. Por momentos me sentía como la gallina con los pollitos. Me sentí orgullosa de su profesionalismo y deseo de compartir toda esta información tan valiosa.
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Al terminar los dos días de trabajo, pude por fin salir a conocer a otro São Paulo. Me encontré con una ciudad de muchos extremos, por un lado, la más rica de todo Brasil, y, por el otro, con una cantidad enorme de personas sin hogar viviendo en las calles. En la ciudad de once millones y medio de habitantes se concentran unas setenta culturas diferentes. Uno de los datos que más me impresionó es que la ciudad tiene la población más grande de japoneses, libaneses, españoles y portugueses fuera de sus países.
Cuando abordé el avión de regreso lo hice agradecida de esta oportunidad y con mis neuronas cargadas de nueva información y los recuerdos de encuentros extraordinarios. Hay que seguir aprendiendo, y hay que seguir aportando a mejorar la calidad de vida de otros. Como bien dijo la Jueza Sotomayor, es lo que hace que vivir valga la pena.

