El rol del cuidador tiene una carga emocional, física, práctica y/o financiera que está asociada con el cuidado de un paciente con una enfermedad crónica. En este caso, con pacientes de enfermedades inflamatorias del intestino (IBD).
Según datos de un informe de la National Library of Medicine, las enfermedades inflamatorias del intestino afectan a casi 3 millones de personas en Estados Unidos, con frecuencia requieren terapia médica, cirugías y hospitalizaciones.
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La enfermedad inflamatoria del intestino es un término general que engloba un grupo de afecciones que causan hinchazón e inflamación de los tejidos en el tracto digestivo, las más frecuentes son: la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.
Carga sobre el cuidador
La carga que supone la IBD no está limitada sólo a sus pacientes, también se ve reflejada con la afectación a sus cuidadores. Un cuidador informal, por lo general un familiar o cónyuge ayuda al paciente con:
- Medicación
- Cuidado de heridas postoperatorias
- Transporte a la clínica
De esta manera, su rol se ve reflejado especialmente cuando el estado de la condición fluctúa entre la remisión y exacerbación. Es el cuidador quien tiene que responder a las demandas impredecibles de la enfermedad.
La carga del cuidador puede pasar desapercibida, es por ello que, desarrollar intervenciones eficaces que puedan aliviar esta carga son fundamentales para comprender a fondo las consecuencias que se presentan tanto como físicas, mentales y sociales del cuidado de acuerdo la National Library of Medicine.
Asimismo, comprender las consecuencias que se están produciendo en la manera en la que se está interrumpiendo la productividad laboral debido a su rol como cuidador.
Estrés y cómo controlarlo
Los cuidadores pueden estar sumergidos en niveles altos de estrés debido al rol que desempeñan, afectando su propia salud y bienestar. Dentro de los signos o síntomas de estrés que son más notorios en los cuidadores son:
- Descanso interrumpido (no dormir lo suficiente)
- Cansancio extremo en cada momento
- Pérdida de peso o aumentar
- Irritabilidad
- Sentirse agobiado o preocupado
- Ansiedad
- Depresión
- Problemas de salud
El estrés puede perjudicar la salud del cuidador a largo plazo, aumentando el riesgo de padecer enfermedades asociadas.
Recomendaciones
De acuerdo a Mayo Clinic, aproximadamente 1 de cada 3 adultos en Estados Unidos es un cuidador informal o familiar. Además, los cuidadores declaran niveles de estrés más elevados que las personas que no cuidan, es importante que los cuidadores sepan que ellos también necesitan ayuda.
De esta manera, se recomienda al cuidador que soliciten ayuda ante cualquier situación, concentrarse en lo que pueden hacer y no sobrecargarse, hacer listas de las labores que debe realizar a diario para no agotarse, informarse sobre las condiciones que atienden, buscar grupos o redes de apoyo, cuidar su salud y finalmente consultar a los profesionales de atención médica.
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