Ameba “come‑cerebros” cobra la vida de un niño tras nadar en un lago

Un niño de 12 años falleció recientemente en Carolina del Sur, Estados Unidos, luego de contraer una infección cerebral fulminante provocada por la ameba Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba come‑cerebros”. El menor habría sido expuesto durante actividades recreativas en el lago Murray, según confirmaron las autoridades sanitarias del estado.

El Departamento de Salud y Control Ambiental (DHEC) informó que la exposición habría ocurrido a principios de julio. Aunque esta infección es extremadamente rara —con menos de 10 casos reportados al año en todo el país—, su tasa de mortalidad supera el 96 %. La noticia ha generado alerta tanto por la gravedad del caso como por su posible relación con el aumento de temperaturas en cuerpos de agua dulce, un fenómeno vinculado al cambio climático.

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Una ameba que devora el cerebro

La Naegleria fowleri es una ameba microscópica que vive en ambientes cálidos, especialmente en lagos, ríos y estanques de agua dulce con temperaturas elevadas, generalmente superiores a los 30 °C. No se encuentra en agua salada ni se transmite entre personas.

El contagio ocurre cuando el agua contaminada entra por la nariz, generalmente al nadar o bucear. Desde allí, el parásito viaja por el nervio olfativo hasta el cerebro, donde destruye tejido cerebral y causa una enfermedad rara pero devastadora llamada meningoencefalitis amebiana primaria (PAM).

Los síntomas iniciales —que aparecen entre uno y doce días después del contacto— incluyen dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. A medida que avanza la infección, pueden aparecer rigidez en el cuello, confusión, alucinaciones, convulsiones y coma. En la mayoría de los casos, la muerte ocurre en menos de dos semanas.

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En este caso, el menor fue tratado en el Prisma Health Children’s Hospital–Midlands, donde se confirmó el diagnóstico. El fallecimiento fue reportado el 18 de julio. Desde 2016 no se había registrado un caso en Carolina del Sur.

¿Una amenaza impulsada por el cambio climático?

Aunque poco frecuente, la infección por Naegleria fowleri está siendo vigilada con atención creciente por científicos y autoridades de salud pública. El calentamiento global está ampliando el rango geográfico donde esta ameba puede sobrevivir y multiplicarse. Regiones que antes eran demasiado frías ahora presentan temperaturas que favorecen su presencia, y los veranos más largos exponen a más personas a posibles contagios.

Además, eventos extremos como olas de calor, sequías o lluvias intensas pueden alterar la calidad del agua y movilizar sedimentos donde la ameba habita. Investigaciones han mostrado que esta amenaza antes limitada al sur de EE. UU. ahora aparece cada vez más al norte, incluso en estados donde nunca se había detectado.

Pese a lo letal del microorganismo, las autoridades sanitarias insisten en que se trata de una amenaza muy poco común, y no representa una crisis de salud pública. Sin embargo, recomiendan tomar precauciones simples: evitar que entre agua por la nariz al nadar, no remover sedimentos del fondo en aguas cálidas, y usar agua estéril o hervida en dispositivos nasales como neti pots.

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Este trágico caso sirve como recordatorio de que el cambio climático no solo afecta el clima, sino que también modifica el entorno de microorganismos potencialmente peligrosos. Estar informados y adoptar medidas de prevención puede hacer la diferencia entre un día de diversión en el agua y una tragedia evitable.

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