El Papanicolaou, también conocido como citología cervical, es una prueba fundamental para la detección temprana de células anormales en el cuello uterino que podrían convertirse en cáncer.
A pesar de su importancia, aún circulan numerosos mitos que pueden generar confusión y hacer que muchas mujeres pospongan o eviten el examen. Aclaramos aquí algunas ideas erróneas comunes:
Mito: “Si me siento bien, no necesito hacerme el Papanicolaou”
Realidad: El cáncer de cuello uterino en etapas tempranas no suele causar síntomas. Por eso, hacerse la prueba regularmente permite detectar alteraciones celulares antes de que se conviertan en un problema grave.
Mito: “Solo las mujeres con vida sexual activa deben hacerse el Papanicolaou”
Realidad: Si bien el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer cervical es la infección por el virus del papiloma humano (VPH), y este se transmite sexualmente, toda persona con cuello uterino debe seguir las recomendaciones de detección, incluso si ha tenido pocas o ninguna pareja sexual.
Mito: “Si me vacuno contra el VPH, ya no necesito hacerme la prueba”
Realidad: La vacuna contra el VPH es una herramienta clave para prevenir el cáncer de cuello uterino, pero no protege contra todos los tipos del virus. Por eso, es necesario seguir realizándose el Papanicolaou según la edad y las recomendaciones médicas.
Mito: “El Papanicolaou duele”
Realidad: Para la mayoría de las personas, el procedimiento puede resultar incómodo, pero no debería causar dolor. Se realiza en pocos minutos y no requiere anestesia.
Mito: “Si me sale un resultado anormal, significa que tengo cáncer”
Realidad: Un resultado anormal no significa necesariamente que haya cáncer. Puede indicar cambios leves en las células que muchas veces se resuelven por sí solos o requieren seguimiento. El Papanicolaou permite actuar a tiempo antes de que estos cambios se conviertan en algo más serio.
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«El cáncer de cuello uterino tiene su origen en una infección persistente por el VPH. Las mujeres con VIH tienen seis veces más probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino que las mujeres sin VIH», detalla la OMS.
Recomendaciones
Los CDC recomiendan que las mujeres comiencen a realizarse pruebas de detección a partir de los 21 años y que se repitan cada 3 a 5 años, dependiendo del tipo de prueba y los protocolos de cada país.
Consultar con tu médico es fundamental para definir la frecuencia más adecuada en cada caso.
Detectar a tiempo es salvar vidas. El Papanicolaou es una herramienta sencilla, rápida y accesible que puede marcar la diferencia.
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