Todos sabemos que una alimentación saludable es clave para nuestro bienestar: frutas, verduras, proteínas y buenos carbohidratos ayudan a mantener la energía y prevenir enfermedades. Sin embargo, en la práctica, llevar un menú equilibrado en la oficina no siempre es tan sencillo. Un reciente informe de Cigna Healthcare España revela que el 67% de los trabajadores recurre a la alimentación emocional, es decir, comer para gestionar el estrés y la ansiedad laboral.
La falta de tiempo, la presión y el desorden en la jornada hacen que muchos opten por un sándwich rápido, picoteo en la nevera o, directamente, saltarse comidas. Esto afecta no solo la salud, sino también la concentración y el rendimiento en el trabajo.
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¿Qué tan saludable comen en la oficina?
El informe detalla que un 52,4% siente que el poco tiempo disponible impacta negativamente en su dieta, mientras que casi la mitad de los encuestados confiesa comer más rápido y peor cuando está bajo presión. Aun así, hay conciencia de que mejorar la alimentación impacta en la productividad: un 34,2% reconoce que una buena dieta aumenta su concentración.
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En cuanto a los hábitos, un 55 % sigue la dieta mediterránea, siendo los jóvenes de 25 a 34 años quienes más priorizan los productos frescos (57,8 %). Sin embargo, solo un 25,6 % afirma que más de la mitad de lo que come es realmente fresco. Además, un 25,3 % improvisa sus comidas a diario, y entre los directivos la situación es aún más crítica: un 68,9 % admite que, por exceso de trabajo, suele saltarse las comidas.
El teletrabajo aparece como un alivio relativo. Un 59,8 % de quienes trabajan desde casa asegura que su dieta ha mejorado y un 61 % ha incrementado el consumo de frutas y verduras. No obstante, también se dispara el picoteo entre horas (46,5%) y el riesgo de sedentarismo por la reducción de desplazamientos.
El rol de las empresas en la alimentación saludable
Más allá de la voluntad individual, las compañías juegan un papel clave. El informe muestra que la mayoría solo ofrece medidas básicas como agua potable (62,7 %), pausas para comer (59,7 %) o flexibilidad horaria (56,1 %). Pero apenas un 29,6 % facilita snacks saludables y menos del 25 % brinda acceso a menús sanos en el entorno laboral.
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Para expertos como Daniela Silva, de Cigna Healthcare España, no basta con fruta en la oficina: se necesita una cultura corporativa que eduque y motive hacia hábitos más saludables. Porque, al final, un trabajador bien alimentado devuelve a la empresa energía, productividad y motivación, por lo que resulta clave el enfoque en la alimentación emocional de los empleados.

