De las enfermedades más frecuentes que se producen en perros y gatos se encuentra la sarna, una condición que afecta principalmente la piel de nuestras mascotas y se puede presentar en cualquier edad o raza y es altamente contagiosa.
La sarna es una enfermedad cutánea que es ocasionada por diferentes especies de ácaros microscópicos que invaden la piel de los animales. Dentro de los síntomas más comunes producidos por estos parásitos se encuentran:
- Picor
- Rascado intenso
- Ardor
- Enrojecimiento
- Inflamación
- Pérdida de pelo
- Lesiones que pueden provocar costras e infección en la piel de la mascota.
A pesar de la preocupación que puede causar esta patología en los animales, si se realiza un tratamiento a tiempo su pronóstico puede ser bueno.
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¿Cuáles son sus tipos?
Son tres los tipos más frecuentes de sarna presentados en mascotas, estos son:
- Sarna sarcóptica: causada por el ácaro Sarcoptes scabiei. Es muy contagiosa entre animales y puede transmitirse temporalmente a humanos.
- Sarna demodécica: producida por el ácaro Demodex canis, que normalmente vive en la piel en bajas cantidades. Se desarrolla cuando el sistema inmunológico del animal está debilitado. No se contagia a los humanos.
- Sarna otodéctica: afecta principalmente los oídos y es común en gatos, aunque también se observa en perros.
Diagnóstico
En cuanto a su diagnóstico, este debe ser realizado por un veterinario mediante un examen clínico, en el que se incluye: revisión de la piel, lesiones, comportamiento de rascado y en algunas ocasiones se puede realizar un raspado cutáneo para obtener una muestra de la piel y analizar el comportamiento de los ácaros en el microscopio.
Además, cuando se presentan casos de sarna otodéctica se emplea la otoscopia o citología para confirmar la presencia de ácaros en el canal auditivo. Esta es una enfermedad que no solo afecta físicamente a las mascotas, sino que también puede provocar un impacto emocional y psicológico.
A su vez, los síntomas de picazón constante pueden causar ansiedad y estrés en los animales hasta el punto de presentar cambios en su comportamiento como irritabilidad, disminución de interacción con los humanos y animales o pérdida de apetito.
Tratamiento
Los tratamientos pueden variar dependiendo del tipo y la severidad de la enfermedad presentada en cada animal. Entre los tratamientos más utilizados encontramos:
- Medicamentos antiparasitarios u tópicos u orales
- Champús y baños medicados para aliviar la picazón
- Tratamiento de infecciones secundarias como antibióticos o antimicóticos si la piel está infectada.
Es importante tener una buena higiene en el entorno de las mascotas, limpiar frecuentemente la cama, mantas y áreas donde el animal descansa para evitar nuevas infecciones. Cuando se realiza una intervención a tiempo con los tratamientos adecuados las mascotas mejoran en un lapso de semanas y el pelaje lo pueden recuperar en algunos meses.
Ante la presencia de sarna es importante seguir las siguientes recomendaciones:
- No automedicar a la mascota
- Mantener las mascotas no afectadas separadas de la mascota con la enfermedad
- Llevar lo más pronto al veterinario
- Mantener una buena higiene
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