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*Apoyado por Tiroides en ControlTiroiditis de Hashimoto

El diagnóstico de la tiroiditis de Hashimoto

La enfermedad de Hashimoto es una enfermedad crónica de la tiroides (tiroiditis) de naturaleza inflamatoria, que disminuye su función hasta el punto de causar hipotiroidismo.

La tiroiditis de Hashimoto tiene un origen autoinmune y se debe al desarrollo de anticuerpos contra las células de la tiroides. Es una de las patologías tiroideas más comunes y frecuentes; suele afectar a las mujeres entre 45 y 65 años, más que a los hombres, y es hereditaria.

La enfermedad de Hashimoto suele progresar lentamente, tanto que en las primeras etapas de la enfermedad las personas afectadas apenas perciben los síntomas. La falta o la insuficiente secreción de hormonas tiroideas da lugar a los clásicos síntomas de la enfermedad, que varían según la magnitud del daño y son extremadamente variados.

Al principio, las manifestaciones son muy leves e incluyen síntomas erróneamente atribuibles al envejecimiento, como la fatiga, el cansancio y el déficit de concentración. A medida que la enfermedad avanza, los síntomas se vuelven más severos.

Diagnóstico

Gracias a los avances de la ciencia médica, ahora es posible diagnosticar los trastornos de la tiroides a una edad particularmente temprana, incluso antes de que produzcan los síntomas pertinentes.

En el caso de la tiroiditis de Hashimoto y otras formas de hipotiroidismo, es importante evaluar los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de la tiroides (TSH) antes mencionada y los producidos por esta glándula.

Como ya se ha mencionado, el diagnóstico de hipotiroidismo será positivo en presencia de altos valores de TSH y bajos niveles de hormonas tiroideas. Para obtener la confirmación de que se trata de una tiroiditis de Hashimoto, es posible realizar pruebas especiales de anticuerpos, buscando en la sangre la presencia de inmunoglobulinas contra la peroxidasa tiroidea (una enzima normalmente presente en la glándula que participa en la síntesis de las hormonas tiroideas).

Esta variación puede encontrarse cuando el paciente todavía es eutiroideo, es decir, cuando su glándula tiroides conserva la capacidad de producir cantidades suficientes de hormonas a pesar del ataque inmunológico (en este caso, generalmente se indica la vigilancia periódica y no el tratamiento). Otros anticuerpos que pueden ser medidos en la sangre son los anticuerpos anti-tirooglobulina.

La dosis de TSH en plasma también es particularmente importante para monitorear la respuesta del paciente a la terapia emprendida.

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