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El dolor durante el coito no es normal: conoce las posibles causas

El bienestar sexual es un aspecto fundamental de la salud y la calidad de vida de las personas. Sin embargo, para muchas mujeres, el acto sexual puede convertirse en una experiencia dolorosa en lugar de placentera. El dolor durante las relaciones sexuales es un problema que afecta a un número significativo de mujeres, pero a menudo se mantiene en el silencio debido a la vergüenza y la falta de conversaciones abiertas sobre el tema.

Este tema fue abordado por este grupo multimedio de la mano de la doctora Pamela Silen-Rivera, ginecóloga, quien compartió aspectos esenciales como la importancia de no normalizar el dolor y buscar ayuda, así como las causas principales de este y cómo se puede abordar. Veamos.

No es normal sentir dolor durante el acto sexual

La doctora Silen-Rivera partió explicando la importancia de no normalizar el dolor, el cual «puede ser un indicio de condiciones médicas subyacentes que deben abordarse».

“La creencia errónea de que el coito puede ser incómodo o doloroso está arraigada en la sociedad, pero es crucial entender que el acto debe ser placentero y cómodo. La comunicación abierta y la búsqueda de la causa subyacente son esenciales para abordar y resolver este problema”.

La importancia de comprender la anatomía

En este sentido, es importante también entender la anatomía. Con frecuencia, debido a la falta de educación en este aspecto, “las personas pueden no saber cómo describir sus síntomas a sus proveedores de salud”. 

Así que aclarar los términos y comprender que la «vagina» es solo una parte de la genitalidad femenina es fundamental para poder expresar adecuadamente dónde se siente el dolor y recibir la ayuda necesaria.

“La anatomía abarca más que la vagina; la vulva, que incluye el clítoris, es una parte importante. El clítoris es equivalente al pene en los hombres, y su comprensión es esencial para abordar cualquier problema relacionado”.

De acuerdo con la doctora, la relación sexual involucra varias partes de la anatomía femenina que incluye el clítoris, pero también están los labios mayores y menores. Los labios menores están ubicados dentro de los labios mayores. También está el perineo, un tejido entre la vulva, la entrada vaginal y el ano. «Estas estructuras forman las genitales externas. Así que es crucial identificar con precisión la ubicación y naturaleza del dolor o molestia, especialmente si hay lesiones o sensaciones inusuales», dijo.

Para lograrlo, “es esencial educarnos sobre la anatomía femenina y cómo describir con precisión las sensaciones. Esto no solo aplica a las mujeres, sino también a los hombres, ya que es vital para comunicarse efectivamente sobre preocupaciones en esta área”.

Dolor superficial versus dolor profundo

Una vez entendemos la anatomía podemos explorar las razones detrás del dolor durante el sexo. La especialista compartió que «al preguntar a las pacientes, se diferencia entre dolor agudo y crónico, lo que guía hacia distintas posibles causas». 

“Aquellas con dolor crónico pueden haber consultado a múltiples médicos sin resultados satisfactorios debido a limitaciones de tiempo o atención médica. El dolor durante la penetración profunda puede sugerir problemas en el útero u ovarios, como masas o endometriosis. Estos casos requieren evaluaciones más profundas, como ecografías o cirugías, a menudo realizadas por ginecólogos especializados”, compartió la ginecóloga y agregó que «un porcentaje significativo de mujeres, alrededor del 20%, experimenta dolor en la entrada vaginal”.

Esta área, llamada el vestíbulo, es altamente sensible. Si el dolor es más superficial, al inicio de la penetración, se exploran otras causas distintas a las asociadas al dolor profundo. Aquí es donde la atención se centra en el vestíbulo, el área de los labios menores, el himen y el perineo.

El abordaje de esta área se vuelve más desafiante debido a la relativa incomodidad que sienten muchos médicos al evaluarla. Esto se debe a que no se profundiza en detalles durante la formación médica ni en la residencia. 

“El campo del dolor pélvico crónico ha sido abordado superficialmente en el pasado, pero actualmente se está intensificando la investigación y la atención en síndromes de dolor crónico, así como en condiciones como la endometriosis. Estamos inmersos en una lucha para elevar la conciencia no solo sobre esto, sino también sobre una variedad de condiciones relacionadas”.

Históricamente, se consideraba que el dolor durante las relaciones sexuales era algo normal y que el uso de lubricantes era la solución. Sin embargo, esta perspectiva está evolucionando, y ahora se busca una evaluación más integral. Anteriormente, la evaluación rutinaria en los exámenes de bienestar anuales era limitada, y no se profundizaba en el dolor pélvico crónico o en el dolor durante el coito. Por ende, un examen físico completo debe ir más allá.

¿Cómo se sabe la causa del dolor?

De acuerdo con la ginecóloga, antes de llevar a cabo la evaluación es esencial asegurarse de que la paciente esté cómoda y preparada, “especialmente dado que podría haber traumas previos que afecten su comodidad durante el examen”. Una comunicación clara acerca de lo que se realizará es esencial para establecer un ambiente de confianza.

Durante el examen, se realiza una prueba de dolor en la vulva, tocando diversas áreas para mapear y identificar las zonas específicas de molestia. “Es común que muchas pacientes experimenten dolor en el vestíbulo, la entrada de la vagina, lo cual suele ser más frecuente de lo que se podría pensar”.

En muchos casos, simplemente proporcionar lubricante no es suficiente para aliviar el dolor. Las pacientes, en su búsqueda por soluciones, pueden recorrer varios médicos sin éxito, lo que puede generar ansiedad y tensión adicional, agravando el dolor crónico.

Por ello, es esencial una clasificación adecuada para comprender las causas subyacentes y encontrar soluciones efectivas. Para ello, la doctora dividió las posibles causas subyacentes en cuatro aspectos:

Problemas hormonales

“El estrógeno vaginal no solo previene infecciones urinarias, sino que también promueve la salud del tejido vaginal, equilibra el pH, mejora los patrones urinarios y contribuye a una relación sexual sin molestias. Estos beneficios son amplios y variados, y es esencial que las mujeres superen el temor que a menudo tienen hacia el uso de hormonas. Es importante destacar que el estrógeno vaginal es muy seguro y puede ser necesario en diversas etapas de la vida, no solo durante la menopausia”.

Origen muscular

Otra razón importante para el dolor puede ser de origen muscular. “Tanto la vagina como la vulva contienen músculos que sostienen los órganos pélvicos y desempeñan un papel crucial en funciones como la micción, la defecación y las relaciones sexuales. Si estos músculos están hiperactivos o demasiado relajados, pueden afectar los patrones de evacuación, micción y las relaciones sexuales”.

Asimismo, los pacientes que llevan tiempo lidiando con molestias pueden acumular tensión y ansiedad en estos músculos, lo que a menudo resulta en una búsqueda infructuosa de respuestas médicas.

Durante un examen físico, el piso pélvico se palpa, y si la paciente reacciona bruscamente, puede indicar una fuente de dolor. La solución puede incluir medicamentos orales o tópicos, como relajantes musculares o ansiolíticos, e incluso tratamientos inyectables, como neuromoduladores o botox en la vulva o el piso pélvico. La terapia pélvica también desempeña un papel crucial, ya que los terapeutas especializados pueden abordar los nudos y tensiones musculares a través de técnicas específicas.

Origen nervioso

Otra fuente de dolor puede ser de origen nervioso. Algunas personas experimentan nervios atrapados debido a traumas, cirugías pélvicas o complicaciones durante el parto. “Esto puede dar lugar a síntomas como dolor en el clítoris o la vulva, o incluso falta de sensación en ciertas áreas”. 

Durante el examen físico, se evalúa la sensación en estas zonas y se observa la función de los nervios, incluido el nervio pudental, que puede estar afectado.

Inflamación

La inflamación también es un factor a considerar. Puede originarse en la vulva o la vagina, incluso a raíz de infecciones vaginales. “Además, condiciones autoinmunes de la piel de la vulva pueden desencadenar dolor. En estos casos, la evaluación y el tratamiento adecuado son fundamentales”.

“La identificación precisa de las causas es crucial, ya que el tratamiento varía dependiendo del origen del dolor. Cada causa tiene su propio enfoque terapéutico y es importante subrayar que existen alternativas para abordar estos problemas”, resaltó la doctora Pamela Silen-Rivera a este medio.

Por lo tanto, si sientes que las opciones que te están presentando no son suficientes, es esencial buscar alternativas adicionales. En este sentido, «mientras más tiempo acumules el dolor, más complicado puede ser volver a tu estado normal. Por ello, es fundamental no ignorar esta situación hasta que se convierta en un problema considerable”.

Recuerda, no es necesario vivir con dolor de forma persistente. También es esencial que no temas hablar sobre estos temas con los médicos y consideres que debes expresar tus inquietudes.

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