Los miembros de la Generación Z están generando un cambio cultural, priorizando una vida más saludable y equilibrada.
La Generación Z, nacida entre 1997 y 2012, está marcando la diferencia en cuanto a hábitos de consumo de alcohol, desvinculándose de las bebidas alcohólicas. Contrario a generaciones anteriores, se ha observado un cambio cultural que prioriza la salud y el bienestar.
Lee: El consumo de alcohol en adultos mayores y su impacto en el bienestar
Avanzan las investigaciones
Un reciente estudio de Behringer Research, ha revelado que los miembros de la Generación Z consumen un 20 % menos de alcohol que los Millennials a la misma edad. Asimismo, el estudio subraya una intención a largo plazo, con un impresionante 64 % de los Gen Z planificando mantener estos bajos niveles de consumo a lo largo de su vida adulta.
Para esta generación, la diversión de la vida no está ligada al consumo de alcohol en exceso. Expertos en comportamiento social señalan que la Generación Z es más consciente y menos influenciable por presiones sociales relacionadas con la bebida.
Diferencia con otras generaciones
Mientras que generaciones anteriores, como los Millennials, asocian la fiesta y la diversión con el exceso de alcohol, la Generación Z se ha inclinado por actividades que promueven un estilo de vida más saludable.
Es común verlos asistiendo a sesiones de pilates, consumiendo bebidas como el matcha, y participando en otras actividades que nutren tanto el cuerpo como la mente.
Te puede interesar: Hipertensión y alcohol: Aumento de casos de muertes por su consumo
Del mismo modo, el consumo de alcohol en exceso es percibido como algo negativo e inclusive de generaciones mayores, siendo considerado como una práctica “pasada de moda”. A su vez, esto refleja un cambio de hábitos en la cultura social moderna, centrando prioridades en mantener un equilibrio entre la vida personal, social y laboral.
En este esquema, el alcohol no solo no encaja como facilitador, sino que a menudo se ve como un obstáculo para alcanzar ese balance deseado.
Lo malo de el alcohol
Las consecuencias negativas del consumo excesivo, como la resaca, la falta de productividad o el impacto en la salud mental, son factores que esta generación parece sopesar con mayor seriedad.
Este cambio cultural tiene implicaciones significativas para la industria de bebidas alcohólicas, que ya está adaptándose a esta nueva realidad con el lanzamiento de opciones bajas en alcohol o completamente sin alcohol.
De igual manera, el impacto puede ir más allá del mercado. Una generación que prioriza el bienestar y la salud podría tener efectos positivos en la salud pública a largo plazo, reduciendo la incidencia de enfermedades relacionadas con el alcohol y promoviendo estilos de vida más sostenibles.
La Generación Z no solo está cambiando las reglas del juego, sino que podría generar una revolución con un estilo de vida saludable.

