Hablar de psoriasis en nuestra región es hablar de retos, pero también de esperanza. Así lo transmite la doctora María Victoria Suárez, dermatóloga y presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Psoriasis (Solapso), quien durante su paso por el IFPA Forum 2025 compartió con BeHealth los desafíos, logros y proyecciones de esta entidad que ha logrado tender puentes entre la ciencia y la vida cotidiana de los pacientes.
Con un tono cercano y comprometido, Suárez resaltó que el camino aún es largo, pero que la unión de médicos, pacientes y organizaciones está marcando la diferencia.
“Solapso nació como una sociedad científica, una comunidad de dermatólogos de Latinoamérica dedicados al cuidado de la enfermedad psoriásica. Hoy nos hemos ampliado y también abordamos otras enfermedades inmunomediadas”, señaló.
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El desafío del diagnóstico y el acceso
Uno de los grandes problemas en América Latina, explica la doctora Suárez, es el tiempo que transcurre desde que aparecen los primeros síntomas hasta que los pacientes reciben un diagnóstico y un tratamiento adecuado.
“Tenemos un ‘gap‘ grande entre el momento en que el paciente manifiesta los síntomas y el momento en que es diagnosticado”, afirmó.
Esto se debe a varios factores: diferencias entre quienes pueden acudir a la medicina privada y quienes dependen únicamente de los sistemas de seguridad social, la necesidad de pasar primero por un médico general antes de acceder al especialista, e incluso la variada formación de los propios dermatólogos. “Hay veces que el paciente se tarda en encontrar el profesional que realmente va a cuidar de estas enfermedades”, añadió.
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Ese retraso no es un simple detalle: significa años de sufrimiento físico, emocional y social. Y es allí donde Solapso ha asumido una misión clara: educar tanto a la comunidad médica como a la sociedad en general. “Queremos divulgar estas enfermedades para que los pacientes lleguen más rápido a nosotros y reciban un cuidado integral”, dijo con énfasis.
Pero los desafíos no terminan en el diagnóstico. Otro punto crítico es el acceso real al tratamiento. Si bien muchos países han logrado incluir algunos medicamentos inmunobiológicos, la cobertura suele ser desigual entre los sistemas públicos y privados. Además, persiste una visión reducida que considera la psoriasis solo como una enfermedad de la piel.
“La mayoría de los médicos generales la ven como una manifestación cutánea y no entienden que es una enfermedad sistémica, con hipertensión, artritis y un fuerte impacto psicológico y económico asociado”, recalcó.
Un trabajo en red para transformar la atención
La buena noticia es que ya se ven avances. Gracias al trabajo conjunto de médicos e investigadores, varios países cuentan hoy con guías clínicas de tratamiento basadas en evidencia científica robusta. “En este momento Solapso está terminando una guía latinoamericana de tratamiento, fruto de una revisión gigantesca de la literatura, adaptada a nuestra región”, anunció la doctora Suárez con entusiasmo.
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La meta es clara: lograr que cada paciente tenga acceso no solo a un medicamento, sino a un equipo interdisciplinario que comprenda la complejidad de la enfermedad. “La psoriasis tiene que ser tratada por un equipo de profesionales que conozcan la enfermedad y que puedan acoger al paciente de manera integral”, enfatizó.
Su participación en IFPA 2025 fue un espacio clave para fortalecer esa visión. Allí, Solapso pudo interactuar con representantes de la Organización Mundial de la Salud, especialistas de diferentes países y asociaciones de pacientes.
“Estar aquí es extremadamente enriquecedor porque nos permite unir fuerzas, aprender unos de otros y llevar nuevas ideas a nuestra región”, expresó Suárez.
Los esfuerzos de Solapso no se limitan al ámbito científico. También hay un compromiso humano y social que impulsa a la organización a seguir trabajando en educación, investigación y defensa de los derechos de los pacientes.
“La psoriasis no es solo una enfermedad de la piel, es una condición que impacta toda la vida de quien la padece. Nuestro deber es garantizar que cada persona reciba un tratamiento completo y digno”, concluyó.

