Un reciente estudio revela que, a pesar de su frecuencia, los problemas motores en niños con autismo siguen siendo subdiagnosticados y para muchos no se relaciona con un síntoma común del autismo por lo que a pesar de las señales, son poco atendidas por especialistas.
Según los investigadores, hasta un 87 % de los niños autistas presentan dificultades de movimiento, como retrasos en gatear o caminar, mala coordinación, problemas de equilibrio, patrones de marcha anormales o deficiencias en habilidades motoras finas, como por ejemplo, para agarrar objetos o dibujar.
Sin embargo, los autores del estudio advierten que “las preocupaciones motoras son tan comunes, si no más comunes, que las dificultades del lenguaje verbal en los niños con autismo, pero están siendo significativamente poco reconocidas y tratadas de forma insuficiente”.
¿Qué reveló la encuesta?
100 neurólogos infantiles y especialistas en neurodesarrollo, debían evaluar su entendimiento sobre los problemas motores en niños con autismo. A pesar de ello, solo el 36 % identificó correctamente estos déficits como un posible rasgo del autismo, a pesar de que dichos signos forman parte de los criterios diagnósticos desde 2013.
Más aún, más de la mitad de los encuestados subestimó cuán frecuentes son los problemas motores: muchos estimaron que afectan entre un 15 % y 50 % de los niños autistas, muy por debajo de lo observado en la práctica. Además, solo alrededor del 58 % realiza evaluaciones motoras detalladas; los demás señalaron que barreras como limitaciones de tiempo, comportamiento del paciente o falta de capacitación dificultan estas evaluaciones.
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Las consecuencias de no detectarlo
Los investigadores advierten que si estos problemas motores no se detectan ni se tratan, pueden persistir durante la infancia y afectar de forma significativa el desarrollo del niño. Por ejemplo, cuando un niño no logra una transición adecuada hacia la marcha, puede perder oportunidades de exploración del entorno, aprendizaje de lenguaje y de interacciones sociales más complejas.
La necesidad de mejorar la evaluación
Ante esta realidad, los autores subrayan la necesidad de mejorar la capacitación de los profesionales de salud desde la formación médica y las residencias.
También proponen el desarrollo de herramientas de evaluación más prácticas y accesibles, incluyendo:
- Juguetes u objetos sencillos para valorar coordinación, fuerza y motricidad fina
- Métodos de cribado que puedan implementarse eficientemente en la práctica clínica, incluso con pacientes con limitaciones verbales o discapacidad intelectual.
Un llamado a una atención más completa
Este hallazgo plantea un llamado urgente: reconocer los problemas motores como un síntoma común del autismo y parte integral de la condición y garantizar su evaluación desde la primera infancia para ofrecer una atención más completa y temprana.
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