Llevo un par de semanas saltando entre estudios de TV y estaciones de radio como parte del tour de medios para promocionar mi nuevo libro: “Y sigo fluyendo…40 herramientas para celebrar la vida”. Con esta novena publicación, que recopila cuarenta de mis columnas, continúo celebrando mis cuatro décadas en los medios. El libro se supone que saliera en mayo. La cosa se complicó y luego pensé que sería para julio. El proceso tomó más tiempo del que esperaba y les tengo que confesar que el retraso me comenzó a provocar bastante estrés. Pero un día decidí que era hora de practicar lo que predico, vivir en el momento, y entender que el Orden Divino siempre se manifiesta. Y llegó cuando tenía que llegar.
Una de las preguntas que me hacen repetidamente en las entrevistas es por qué titulé el libro “Y sigo fluyendo…”. Contrario a lo que algunos puedan pensar, fluir no tiene nada que ver con dejarse arrastrar por la corriente sin ofrecer resistencia. Fluir, para mí, es reconocer la inteligencia detrás de esa corriente y ser asertivos a la hora de sentir su fuerza. No es rendirse sino aprender a encontrar nuevas ventanas cuando las puertas se cierran. Fluir es soltar el control, y haciéndolo, despertar fortaleza que nace de abrazar lo desconocido.
Nunca soñé con ser periodista, y mucho menos escritora. Cuando niña pasé de querer ser pianista (estudié piano durante más de quince años) a astronauta (tenía álbumes enteros de recortes de todo lo que tuviese que ver con la NASA). Eso sí, siempre fui como decimos en buen puertorriqueño, “presentá” desde chiquita, de las que podía dar un discurso frente a toda la escuela sin problema alguno.
Lee: Negociando la vida…
Sin yo darme cuenta, la vida me fue colocando en los lugares donde tenía que estar y fluí. Personas que creyeron en mí me ayudaron a descubrir mis talentos. En ocasiones se me abrieron puertas que crucé aun temblando del miedo y la inseguridad, y otras veces, fui yo la que tuve el valor de buscar nuevas oportunidades.
Recuerdo cuando siendo reportera de noticias en Noticentro 4 para la década de los noventa, se me ocurrió la idea de hacer un programa de entrevistas tipo “Larry King Live”, el cual fue sumamente popular en la cadena CNN. Sería algo sencillo, de media hora de duración, con solo un escritorio como escenografía, uno o dos invitados, y llamadas del público en vivo. Y le presenté la idea a mi jefe, el director de noticias en aquel momento, Enrique “Kike” Cruz. Y para mi sorpresa, me dijo que sí.
Grabamos un programa piloto teniendo como invitada a Victoria “Melo” Muñoz, quien en aquel momento se perfilaba como el “nuevo rostro” del Partido Popular. Aun sabiendo que era un piloto, y que era posible que ese programa nunca saliera al aire, ella aceptó, algo por lo cual le estaré siempre agradecida. Una vez grabado, Kike le sometió el programa a la persona que dirigía el departamento de programación. Nunca nos contestaron.
Pasó más de un año y llegó un nuevo director de programación. Giora Breil estaba recién llegado a PR así que estoy segura de que estaba apenas familiarizándose con el talento de Wapa. Pero allá fue la nena “presentá” a conocerlo y a decirle que posiblemente en su oficina había un video grabado hacía un año de un programa de entrevistas conmigo como moderadora.
Abrió una de las gavetas en el armario de su nueva oficina y allí encontramos el video. Le pedí que lo viera a ver que le parecía y me dijo, “No, vamos a verlo ahora”. Insertó el cassette en la videocasetera y vimos los primeros diez minutos del programa juntos.
Yo estaba congelada de los nervios. Entonces pausó el video y me dijo: “Muy bien, hablo con Kike para comenzar a trabajar con el diseño de la escenografía. Pero trata de usar ropa de un solo color porque los estampados tienden a distraer”. No lo abracé, primero porque no lo conocía, y segundo porque hubiese sido impropio de mi parte. Pero recuerdo ese día como uno de los más felices de mi carrera. El programa estuvo al aire en Wapa menos de un año, pero logré entrevistas maravillosas, incluyendo la única que se le hizo en la televisión puertorriqueña a Selena unos seis meses antes de su muerte.
Puede interesarte: Inhala, exhala y ten paciencia…
Sí, he sido atrevida… y sí, he aprendido a fluir. Pero, sobre todo, agradezco todos los días a esas personas claves que creyeron en mí y me empujaron a crecer… Y sigo fluyendo.

