El suelo pélvico cumple funciones esenciales en el cuerpo, desde el control urinario hasta el soporte de órganos y la función sexual. Aunque suele asociarse principalmente con las mujeres después del embarazo, especialistas advierten que hombres, mujeres e incluso niños pueden presentar alteraciones en esta zona muscular.
La doctora Elizabeth González, fisioterapeuta, explicó en entrevista con BeHealth que el suelo pélvico está compuesto por un grupo de músculos y tejidos ubicados en la pelvis, encargados de sostener órganos como la vejiga, el recto y el útero.
“Cuando hablamos de rehabilitación del suelo pélvico estamos hablando de rehabilitación muscular, rehabilitación musculoesqueletal y eso me gusta definirlo en cuanto a cómo rehabilitamos cualquier otra parte del cuerpo”, señaló la especialista.
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Más que un tema femenino
Aunque las disfunciones del suelo pélvico suelen hacerse más visibles en mujeres, especialmente tras el embarazo o durante la menopausia, la fisioterapeuta aclaró que también pueden presentarse en hombres y niños.
“Hay una prevalencia de un 80 % de las mujeres que en algún momento de su vida va a experimentar alguna disfunción específicamente de incontinencia urinaria”, explicó González.
La especialista indicó que los cambios hormonales durante etapas como la pubertad, el embarazo y la menopausia pueden afectar el funcionamiento de estos músculos. En los hombres, una de las causas más frecuentes de alteraciones ocurre tras cirugías de próstata.
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Fortalecer sí, pero también relajar
Uno de los errores más comunes es pensar que el suelo pélvico únicamente necesita fortalecerse. Según González, estos músculos también requieren flexibilidad y relajación.
“En esencial, estos músculos deben de ser fuertes, pero también flexibles”, afirmó.
Entre los ejercicios más conocidos están los Kegels, basados en la contracción y relajación del suelo pélvico. Sin embargo, la experta recomendó incorporarlos de manera natural en la rutina diaria, por ejemplo antes de levantarse, sentarse o cargar peso.
“Antes de levantar un objeto pesado, haces un Kegel, respiras y relajas”, explicó.
Señales de alerta
La necesidad frecuente y urgente de ir al baño puede ser uno de los primeros signos de que existe una alteración en el suelo pélvico.
“Muchas mujeres lo ignoran y comienzan a ir muy frecuente al baño. Ya esa es la primera señal que se conoce como una frecuencia urinaria que viene acompañado con urgencia urinaria”, indicó González.
También mencionó que el dolor durante las relaciones sexuales no debe considerarse normal, ya que puede relacionarse con tensión excesiva o espasmos musculares en esta zona.
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Estilo de vida y prevención
La especialista destacó que hábitos saludables pueden ayudar a prevenir complicaciones, entre ellos mantener una adecuada hidratación, evitar el estreñimiento y controlar patrones urinarios.
“Debemos hidratarnos unos 64 onzas al día de agua. No sustituir el agua por otros jugos o bebidas porque muchas veces causan irritación de la vejiga”, recomendó.
Además, explicó que algunos casos de prolapso pueden mejorar mediante ejercicios, reeducación neuromuscular y manejo adecuado de la presión abdominal, aunque situaciones más avanzadas pueden requerir cirugía.
Impacto en la sexualidad y el bienestar
El cuidado del suelo pélvico también tiene repercusiones directas en la vida sexual y en la calidad de vida.
“Estos músculos apoyan el deseo sexual, los orgasmos y la erección en los hombres”, afirmó González, al explicar que la circulación sanguínea y la función muscular en esta área son fundamentales para la respuesta sexual.
La experta insistió en que identificar síntomas tempranos y acudir a evaluación profesional puede evitar que las disfunciones progresen y afecten la vida cotidiana.

