Muchas personas asocian la artritis reumatoide únicamente con dolor en las articulaciones. Sin embargo, detrás de esta enfermedad existe una realidad mucho más compleja: puede comprometer distintos órganos del cuerpo, aumentar el riesgo de un infarto temprano y generar daños irreversibles si no se diagnostica a tiempo.
Así lo explicó a BeHealth la doctora Michelle Santiago, reumatóloga pediátrica y presidenta de la Asociación de Reumatólogos de Puerto Rico, durante una entrevista en la que destacó la importancia de reconocer los síntomas tempranos y mantener un seguimiento médico adecuado.
“La artritis reumatoidea, igual que la mayoría de las condiciones autoinmunes, afecta al sistema completo. Puede afectar los pulmones, causa cansancio y nos aumenta el riesgo de enfermedad del corazón, de un ataque al corazón temprano y de múltiples otras condiciones”, afirmó la especialista.
Más que una enfermedad de las articulaciones
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca por error tejidos sanos del propio organismo, especialmente las articulaciones.
Según explicó la doctora Santiago, a diferencia de la osteoartritis, que suele relacionarse con el envejecimiento y el desgaste natural de las articulaciones, la artritis reumatoide tiene un origen inmunológico.
“La causa el sistema inmunológico, que está diseñado para atacar lo que viene de afuera y no para atacarnos a nosotros. En este caso, ataca componentes de nuestras coyunturas, causa inflamación y causa destrucción de esos tejidos”, señaló.
Además de la inflamación articular, la enfermedad puede asociarse con otras condiciones autoinmunes, lo que obliga a vigilar la salud de manera integral. “A todo lo autoinmune le gusta buscarse otras cosas autoinmunes. Puede venir la tiroides también o diferentes otras condiciones”, explicó.
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El diagnóstico suele retrasarse por síntomas que parecen normales
Uno de los principales retos de la artritis reumatoide es que sus manifestaciones suelen aparecer gradualmente, lo que lleva a muchos pacientes a normalizar las molestias durante años.
La especialista explicó que síntomas como la rigidez al despertar pueden confundirse con cambios propios de la edad o el cansancio cotidiano.
“Estar entumecido más de una hora no es normal. Como los síntomas son graduales, uno se acostumbra y piensa que es normal”, indicó.
Esta situación provoca que muchas personas intenten primero alternativas como ejercicio, terapia física o cambios en su rutina antes de acudir a un especialista. “Uno busca excusas y busca remedios hasta que ya llega el momento”, comentó.
Detectarla a tiempo puede evitar daños irreversibles
La doctora Santiago advirtió que el retraso en el diagnóstico puede tener consecuencias permanentes para las articulaciones.
“Si ya tú tienes el cartílago comido y destrucción de la articulación, eso no vas a poder echarlo para atrás”, afirmó.
Por ello, destacó la importancia del trabajo de los médicos primarios en la identificación temprana de señales de alerta y la referencia oportuna a los servicios de reumatología.
“Si el médico primario no lo identifica, nunca nos va a llegar”, puntualizó.
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Los tratamientos actuales permiten mantener una vida activa
A pesar de tratarse de una enfermedad crónica, la especialista aseguró que los avances terapéuticos han transformado el pronóstico de muchos pacientes.
“Hay medicamentos excelentes con los que se puede llevar una vida bastante normal. Nuestra meta es que ustedes estén normales, contentos, bien y haciendo sus cosas”, expresó.
Asimismo, insistió en que la actividad física sigue siendo una herramienta fundamental dentro del manejo integral de la enfermedad. “El no estar activo es de las cosas más malas para la artritis; hay que moverse, hay que cuidarse y tener una actitud positiva”, señaló.
La doctora también recordó que la enfermedad no es exclusiva de los adultos. En la población pediátrica se conoce como Artritis Idiopática Juvenil y puede presentarse incluso desde el primer año de vida, lo que hace aún más importante la detección temprana y el acceso oportuno al tratamiento.
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Un llamado a no ignorar las señales
Para la especialista, el mensaje principal es que los pacientes no deben normalizar síntomas persistentes como dolor, inflamación o rigidez prolongada. “Que sepan que no es el fin del mundo”, afirmó. “Ahora hay tratamientos que permiten controlar la enfermedad y mantener una buena calidad de vida”.

