La organización instó a pacientes con diabetes e hipertensión a realizarse análisis clínicos al menos dos veces al año para prevenir daños irreversibles en los riñones
Con el objetivo de educar a la comunidad y fomentar el diagnóstico oportuno de condiciones crónicas, el Consejo Renal de Puerto Rico destacó la urgencia de realizarse evaluaciones clínicas periódicas durante la iniciativa comunitaria SaludFest, celebrada en el centro comercial Plaza Del Caribe en Ponce.
El evento, coordinado por BeHealth en alianza con LifeLink de Puerto Rico, reunió a diversas entidades del sector sanitario para orientar sobre prevención, estilos de vida saludables y la importancia de la donación de órganos y tejidos en el país.
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Durante una intervención moderada por la comunicadora Shanira Blanco, Nilza Ortega, portavoz del Consejo Renal de Puerto Rico, subrayó que el cernimiento a tiempo representa el recurso más eficaz para preservar la función renal y evitar daños irreversibles en el organismo.
«El Consejo Renal de Puerto Rico es una organización sin fines de lucro que estamos dedicados a la prevención. Nosotros hacemos clínicas de detección temprana para orientar y educar a los pacientes de cómo deben cuidar sus riñones», expresó Ortega.
Además, la portavoz alertó con particular énfasis a las personas que viven con diabetes o hipertensión arterial, dos de las condiciones con mayor incidencia en el deterioro progresivo de los riñones. Ortega advirtió que la insuficiencia renal suele avanzar sin síntomas evidentes en sus fases iniciales, por lo que los análisis de laboratorio son determinantes.
«Importante visitar su médico, hacerse laboratorios de rutina. Si eres paciente diabético o hipertenso, por lo menos dos veces al año debes hacerte esos laboratorios. Y si no es por medio de un laboratorio, no sabemos que estamos poniendo nuestros riñones en riesgo», sostuvo.
Al abordar el impacto anímico de recibir un diagnóstico de fallo renal avanzado, Ortega explicó que la primera barrera que enfrenta el paciente suele ser el golpe a su estado emocional y a la percepción de su futuro. Sin embargo, enfatizó que existen alternativas clínicas concretas como la terapia de diálisis y el trasplante de órganos.
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«Lo primero es que sienten que se acaba la vida, y la vida no se acaba; la vida se transforma. Y gracias a personas que donan sus órganos, esta persona puede tener una segunda oportunidad de vida», puntualizó Ortega.
La jornada de salud en la región sur integró a organizaciones hospitalarias, académicas y cívicas, entre ellas el Centro de Trasplante del Hospital Auxilio Mutuo, Dallas Methodist, el Centro Médico Episcopal San Lucas, la Fundación Puertorriqueña del Riñón y el Departamento de Salud, entre otras entidades colaboradoras.

