Tal como se anticipaba el rostro demográfico de Puerto Rico se está transformando. Hay más viejos que jóvenes. Ello representa un desafío para el gobierno, la economía, los servicios de salud. El Instituto de Estadísticas de Puerto Rico reveló el informe de resultados 2025-2026 donde establece claramente que el el indice de vejez en la Isla ha aumentado un 41 % en los últimos cinco años. El organismo con suma credibilidad en Puerto Rico por sus investigaciones acertadas muestra que el indicador escaló de un valor de 168 en el año 2020 a 237 en 2025. Es decir que en Puerto Rico conviven actualmente unas 237 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años.
Se identificaron tres factores críticos que han propiciado dicho incremento: no hay casi nacimientos, el aumento sostenido de los fallecimientos y una reconfiguración de los patrones migratorios. Curiosamente en el registro demográfico no se inscriben bebés como antes. Una mirada muestra como los nacimientos en Puerto Rico tuvieron una contracción dramática del 70 % entre los años 2000 y 2025, al desplomarse de 59,460 a tan solo 18,003 anuales. No hay duda que ese marcador continuará en aumento ante el escenario actual donde se observa una población que envejece aceleradamente y que necesita más servicios de salud.
El informe del Instituto también alerta no solo alerta sobre los cambios poblacionales y sus condiciones de vida. Por ejemplo hay un alza en la tasa de incidencia de diabetes pediátrica tipo 1 entre adolescentes de 15 a 19 años.
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Por otra parte, el panorama económico de la isla añade presión a las familias y al comercio. El estudio sectorial Aranceles en Puerto Rico 2025 reveló que los arbitrios sobre las importaciones alcanzaron la cifra récord de $919.7 millones, lo que representa un incremento interanual del 288.7% en comparación con el año anterior. Esta carga impositiva récord, con una tasa efectiva del 4.81%, se concentró de forma agresiva en sectores de primera necesidad como los alimentos, la construcción y la manufactura, impactando directamente el costo de vida en un país con una población mayoritariamente pensionada o fuera del grupo trabajador.
Ante este panorama de vulnerabilidad, el Instituto de Estadísticas enfatizó que la producción de estos datos científicos debe servir como un catalizador urgente para que el liderato gubernamental, las organizaciones comunitarias y la empresa privada diseñen estrategias de prevención y servicios adaptadas a la nueva realidad de un Puerto Rico envejecido.
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