Psoriasis: el impacto de la inflamación en la salud

La psoriasis es una enfermedad inmunomediada con un fuerte componente genético que presenta diversos desafíos para las personas afectadas, como enfermedades crónicas, presentando comorbilidades asociadas en las que se incluyen: enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, enfermedad inflamatoria intestinal y trastornos psicológicos.

Los signos y síntomas de esta enfermedad varían de acuerdo al tipo de psoriasis que cada paciente padece. Sin embargo, existe una sintomatología particular para la detección de esta condición:

  • Picazón, ardor o irritación.
  • erupciones que varían en color y tienden a ser de tonos violáceos con escamas grises en pieles morenas o negras, o de tonos rosados o rojizos con escamas plateadas en pieles blancas.
  • Piel agrietada y seca, con la posibilidad de sangrar.
  • Erupciones cíclicas que aparecen durante unas pocas semanas o meses, luego desaparecen.
  • Erupción irregular, que se refleja dependiendo cada persona, desde pocos puntos de escamas similares a la caspa, hasta erupciones importantes en gran parte del cuerpo.
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¿Cómo se asocia la inflamación a la enfermedad?

De acuerdo a la National Institutes of Health (NIH), los mediadores y las citocinas pueden circular en todo el cuerpo, lo que considera a la psoriasis como un estado inflamatorio sistémico que impulsa disfunciones orgánicas y atra sucesivamente diferentes comorbilidades.

La inflamación puede ser un síntoma de un sistema inmunitario hiperactivo, este puede desempeñar un papel importante y de seguimiento ante el desarrollo de la enfermedad. La reducción de la inflamación puede ayudar a aliviar los síntomas que se presentan en la psoriasis y mejorar la salud de los pacientes.

En la psoriasis, la respuesta inflamatoria subyacente acelera el crecimiento de las células de la piel, dando como resultado que el cuerpo produzca nuevas células de la piel cada pocos días. Este tipo de células se acumulan en la superficie de la piel, hasta convertirse en placas de psoriasis y bultos escamosos.

¿Cómo la inflamación está asociada con las diferentes comorbilidades de la psoriasis?

Durante la enfermedad, la inflamación puede afectar a diferentes partes del cuerpo, generando otro tipo de comorbilidades inflamatorias que están asociadas con la psoriasis. 

Las principales comorbilidades asociadas son: síndrome metabólico, artritis psoriásica, enfermedades cardiovasculares, inflamación intestinal y trastornos psiquiátricos.

La artritis psoriásica consiste en la inflamación del tejido sinovial, la entesis y la piel y sus manifestaciones clínicas son variables. Esta comorbilidad asociada puede provocar dolor, hinchazón y rigidez en las articulaciones, causando un daño articular irreversible si no es diagnosticada a tiempo.

En el caso de las enfermedades cardiovasculares, es una de las principales causas de muerte en los pacientes con psoriasis. Algunas cifras muestran que estos pacientes tienen un alto riesgo de sufrir un infarto al miocardio. Además, producto de la inflamación existe el riesgo de hipertensión y accidentes cerebrovasculares.

Las personas con psoriasis tienen una mayor prevalencia de una alteración psicológica como ansiedad y depresión que se asocia con la inflamación. Esto se debe de acuerdo a las experiencias negativas por las que pasan los pacientes, donde se genera estrés en el cuerpo, aumentando la inflación y produciendo un brote de psoriasis.

Además, se puede presentar uveítis, una enfermedad ocular inflamatoria, una comorbilidad asociada que se ubica entre el 7 y el 20 % de las personas que padecen psoriasis. Esta afección está relacionada con el tipo de citoquinas inflamatorias.

Un diagnóstico oportuno, puede dar calidad de vida

Principalmente, se debe tener en cuenta que el diagnóstico lo realiza un dermatólogo mediante un examen físico y la observación de una muestra de piel en el microscopio. Después de realizar los exámenes, el médico trabaja con el paciente en un plan de tratamiento basado en el tipo de psoriasis, su localización en el cuerpo y su gravedad.

Al ser una enfermedad que no tiene cura, diagnosticarla a tiempo significa una opción de tratamiento oportuno para controlarla y detener los síntomas. Además, esto puede ayudar a reducir el riesgo de complicaciones futuras y afecciones relacionadas con la psoriasis.

Lo anterior contribuye a atacar no solo la enfermedad, sino lo que conlleva tenerla. En este caso, los desafíos físicos, el bienestar emocional y social de sus pacientes debe tener un apoyo por un equipo de especialistas de la salud.

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