El diagnóstico de una condición autoinmune llegó a la vida de Margarita para convertirla en una portavoz de su enfermedad y para acompañar en el camino a quienes, como ella, están conviviendo con la artritis psoriásica y en algunos casos, como en el de ella, además con psoriasis.
Para el año 2017, algunos signos como cansancio, dolor, manos hinchadas y rojas, así como placas en el área del cuello, la cabeza y las manos, comenzaron a manifestarse.
Con algunos tratamientos tópicos, las lesiones en la piel desaparecían, pero tras cesar el tratamiento, los síntomas reaparecían. Fue un camino que la llevó a visitar cerca de seis médicos y ver pasar los años hasta alcanzar el diagnóstico correcto.
“Un médico de medicina familiar me dijo: ‘Te voy a ayudar porque te veo en una situación desesperada, pero te recomiendo que veas a un dermatólogo y a un reumatólogo, porque además de las placas, identifiqué la hinchazón’”, recordó.
Al llegar a la especialista en reumatología, el diagnóstico fue doble: la doctora confirmó la sospecha de psoriasis y artritis psoriásica.
Tras unas pruebas que confirmaron ambas enfermedades, Margarita inició tratamientos tópicos que no cambiaron mucho su condición, hasta que comenzó el tratamiento con inyectables, la misma terapia que continúa utilizando actualmente.
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Impacto emocional
Las lágrimas fueron la primera reacción ante un diagnóstico que tardó en llegar y que Margarita esperaba no recibir. Cuando recibió la orden de tratamiento, también apareció la negación, lo que la llevó a esperar unos meses antes de comenzar su terapia.
“Emocional y físicamente había una barrera que me impedía entender que el tratamiento era para ayudarme. Asimilar el proceso, para mí, fue un poquito fuerte”, expresó.
Grupos de apoyo
Lejos de su profesión como enfermera, Margarita entendió que ahora era una paciente que necesitaba cuidarse para alcanzar el bienestar.
Recomendada por su especialista, llegó al grupo de apoyo APAPP Psoriasis y, desde 2018 hasta la fecha, más que un grupo, los considera su familia.
“Me siento parte de esa familia. Ellos me han dado la oportunidad como paciente, pero también como líder, y desde ahí puedo ser la mano amiga para esos momentos en los que necesitamos que alguien nos escuche”, afirmó margarita.
Comprendiendo desde la experiencia
Margarita ha sido un soporte para otros pacientes que necesitan llorar o resolver dudas. Sabe que haber pasado por el mismo camino de diagnóstico, asimilación y tratamiento le permite ser empática y comprender las necesidades y emociones de los demás.
Recomendaciones
Margarita tiene dos claves en las que trabaja a diario desde que está conviviendo con la artritis psoriásica:
- Ejercitarse.
- Alimentarse saludablemente, dejando de lado las harinas.
“Hay alternativas. Busca un médico que identifique la condición y con el que hagas conexión, porque no es una enfermedad de un solo día. Muévete, pregunta y hazte escuchar para recibir ayuda, y para que otras personas también reconozcan su condición”, concluyó.
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