La artritis psoriásica (PsA) es más que dolor en las articulaciones o lesiones en la piel: quienes la padecen enfrentan también unos niveles de estrés emocional significativos. Estudios y organizaciones de salud muestran que el estrés psicológico puede desencadenar brotes, aumentar el dolor, la fatiga y afectar la calidad de vida de los pacientes de manera considerable.
«Aproximadamente una de cada seis personas con artritis inflamatoria presentará niveles clínicamente significativos de ansiedad y depresión, y en el caso de la artritis psoriásica, la cifra probablemente se acerque a una de cada tres», señaló la Dra. Susan Bartlett, profesora de Medicina de la Universidad McGill de Canadá al portal para pacientes y cuidadores CreakyJoints.
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¿Qué evidencias hay?
- El estudio «Asociaciones entre la artritis psoriásica y la salud mental en pacientes con psoriasis» señala que la comorbilidad de la APs puede aumentar la depresión y la ansiedad en los pacientes a través de la experiencia de dolor y destaca que, la depresión permanece sin diagnosticar ni tratar en más de la mitad de los pacientes con psoriasis moderada a grave.
- Otro estudio con pacientes de PsA muestra que cerca de un tercio experimentan depresión o ansiedad de modo clínicamente significativo.
«Uno de cada tres pacientes con artritis psoriásica presenta al menos ansiedad leve, mientras que uno de cada cinco reportó depresión leve», concluyen los investigadores.
- Expertos además destacan que el impacto emocional de la enfermedad incluye insomnio, dificultad para dormir, fatiga persistente y alteraciones en las relaciones sociales por la incomodidad física y la apariencia de la piel. Por ello, expertos destacan que «los futuros algoritmos de manejo de la APs deben incorporar la evaluación y el manejo adecuados de las preocupaciones psicológicas y físicas de los pacientes. Además de ser tratados por un equipo multidisciplinario que trabaje en coordinación con el paciente y su familia o cuidadores».
Estrés emocional: Por qué es importante controlarlo en la artritis
El estrés crónico aumenta la inflamación del cuerpo a través de la liberación de hormonas como el cortisol y citocinas inflamatorias, lo que puede empeorar el bienestar del paciente. Cuando la enfermedad autoinmune no se maneja adecuadamente, puede acelerar el daño articular y reducir la capacidad de moverse o realizar actividades diarias.
¿Qué pueden hacer los pacientes?
- Reconocer los signos tempranos de estrés o cambios emocionales para poder reaccionar a tiempo y buscar apoyo profesional.
- Incluir intervenciones psicológicas, técnicas de relajación, mindfulness o cualquier otra técnica que resulte tranquilizante o liberadora.
- Mantener hábitos que favorecen la salud mental: buen descanso, ejercicio moderado, rutinas diarias estables, actividades sociales, hobbies y alimentación balanceada.
- Estar atentos al cumplimiento del tratamiento médico, ya que emociones como la frustración o la desesperanza pueden hacer que se abandone o modifique sin supervisión.
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