El alzhéimer es la causa más frecuente de demencia en el mundo y afecta principalmente a personas mayores de 65 años. De acuerdo con Leonardo Palacios, profesor de neurología de la Universidad del Rosario, se estima que actualmente entre 55 y 60 millones de personas viven con esta condición, que conduce a la muerte entre los tres y diez años posteriores al diagnóstico.
El neurólogo y psiquiatra alemán Alois Alzheimer describió el primer caso en 1906.
Síntomas y diagnóstico
El alzhéimer se manifiesta inicialmente con pérdida de memoria reciente, repeticiones constantes de preguntas o dificultad para recordar conversaciones. Conforme avanza, surgen problemas de orientación, toma de decisiones, manejo de dinero y cambios en el estado de ánimo.
En etapas más severas, los pacientes pueden dejar de reconocer a familiares, sufrir alucinaciones, incontinencia o convulsiones.
Existen dos formas de la enfermedad:
- Familiar, de origen genético y aparición temprana (antes de los 65 años), que representa entre el 1 % y el 5 % de los casos.
- Esporádica, la más común, asociada a factores genéticos y ambientales, siendo la edad avanzada el principal factor de riesgo.
Los especialistas confirman el diagnóstico a través de evaluaciones clínicas, pruebas neuropsicológicas e imágenes como tomografía o resonancia magnética. En algunos casos, se realizan punciones lumbares para identificar biomarcadores.
Cambios cerebrales
La enfermedad se asocia con la acumulación de placas de beta amiloide y proteína TAU, que afectan la comunicación neuronal y provocan atrofia cerebral progresiva, especialmente en regiones como el hipocampo, clave para la memoria.
“Para confirmar el diagnóstico, se recurre a estudios clínicos y neuropsicológicos, además de imágenes como tomografía o resonancia magnética, que revelan atrofia cortical y reducción del hipocampo. En casos específicos, una punción lumbar permite identificar biomarcadores relacionados con la enfermedad”, comenta el experto.
Prevención y hábitos protectores
Aunque no existe una forma definitiva de prevenir el Alzheimer, la evidencia sugiere que algunos hábitos reducen el riesgo:
- Realizar actividad física regular.
- Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
- Prevenir y tratar la depresión crónica y la pérdida auditiva.
- Fomentar la reserva cognitiva con lectura, educación, actividades sociales y de ocio.
- Controlar enfermedades como hipertensión, obesidad, diabetes y el sedentarismo.
Tratamientos disponibles
Hoy no existe cura para el alzhéimer, pero sí medicamentos que ayudan a ralentizar su progresión y mejorar la calidad de vida. En Colombia están disponibles rivastigmina, donepecilo, galantamina y memantina, especialmente útiles en fases tempranas.
A nivel internacional se han aprobado nuevos fármacos como lecanumab y donanemab, que muestran resultados prometedores en etapas iniciales, aunque aún no están disponibles en el país.
Además del tratamiento farmacológico, la estimulación neurocognoscitiva con apoyo de terapeutas ocupacionales y neuropsicólogos resulta clave para mantener las funciones mentales.
El rol de la familia
El cuidado del paciente con Alzheimer suele recaer en la pareja o familiares cercanos, lo que puede generar sobrecarga emocional y física. Por ello, los expertos recomiendan acompañamiento psicológico, apoyo social e incluso, en algunos casos, asistencia profesional o institucional.
“El papel de la familia y cuidadores es esencial. La enfermedad no solo transforma la vida del paciente, también la de todo su entorno”, concluye Leonardo Palacios, profesor de neurología de la Universidad del Rosario.

