El virus respiratorio sincitial (RSV) no es solo un problema pediátrico. En adultos mayores, especialmente aquellos con asma, diabetes o enfermedades cardiopulmonares, este virus puede ser causa de cuadros graves y hospitalizaciones. Expertos consultados por BeHealth explican por qué este grupo es tan vulnerable y cómo la vacunación puede marcar la diferencia.
El infectólogo Dr. Javier Morales explicó que el RSV “es un virus que antes se confundía con un catarro común, pero en los extremos de la vida —niños pequeños y personas mayores— puede ser severo”. En adultos mayores, la combinación de enfermedades como hipertensión, enfermedad pulmonar crónica, diabetes o daño cardíaco genera lo que llamó una “tormenta perfecta”: el cuerpo se debilita y la capacidad para enfrentar infecciones disminuye.
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Cuando el cuerpo enfrenta demasiadas batallas
A medida que pasan los años, el sistema inmunológico pierde eficacia. “Ese paciente que ya tiene su corazón fatigado o sufre de pulmones comprometidos es más susceptible a complicarse, porque el virus afecta directamente bronquios y pulmones”, señaló el Dr. Morales. Factores como el tabaquismo o el mal control de la glucosa también incrementan el riesgo de hospitalización.
Por su parte, el Dr. Diego Sainz de la Peña, pediatra e infectólogo, enfatizó que el RSV “no distingue edad, pero los mayores de 60 años con comorbilidades pueden desarrollar neumonía o insuficiencia respiratoria”. Son estos casos los que con frecuencia requieren oxígeno o ingreso a cuidados intensivos.
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Condiciones que aumentan el riesgo de hospitalización
Las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC), la insuficiencia cardíaca, la obesidad y la inmunosupresión son factores que agravan el cuadro clínico. El Dr. Morales lo explicó con claridad:
“El RSV le da a una persona que ya tiene problemas pulmonares o cardiacos, y todas esas tuercas se empiezan a soltar. Es una sumatoria que termina complicando al paciente”.
Además, regiones con alta prevalencia de asma —como Puerto Rico, donde se registra una de las tasas más altas del mundo— enfrentan mayor impacto del virus. “El asma no controlada hace que el RSV sea más agresivo y que los pacientes necesiten hospitalización con más frecuencia”, agregó Sainz de la Peña.
Vacunarse: la mejor defensa
Hoy existen vacunas contra el RSV recomendadas para mayores de 60 años y, desde los 50, para personas con condiciones crónicas. “No hace sentido no vacunarlos —afirmó Morales—. Son pacientes que, si se contagian, pueden pasar de un cuadro leve a una insuficiencia respiratoria en cuestión de días”.
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También se han desarrollado inmunizaciones para embarazadas y recién nacidos que reducen las hospitalizaciones tempranas. Liliam Rodríguez, CEO de VOCES, resaltó que la educación y la información confiable son esenciales:
“Tenemos herramientas para prevenir este virus. Lo importante es educarnos y actuar a tiempo”.

