El virus respiratorio sincitial (RSV), o VRS, es una de las principales causas de infecciones respiratorias en el mundo. Aunque durante años se consideró un simple resfriado, la evidencia científica demuestra que puede provocar cuadros graves en bebés, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
“El RSV era visto como un catarro común, pero ahora sabemos que puede causar bronquitis o neumonía y hospitalizaciones, sobre todo en los más vulnerables”, explicó el Dr. Diego Sainz de la Peña, pediatra infectólogo, en diálogo con BeHealth.
Este virus afecta las vías respiratorias bajas y, en los casos más severos, puede comprometer la oxigenación del cuerpo.
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Un virus de fácil contagio
El RSV se transmite fácilmente a través de gotas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. El infectólogo Dr. Javier Morales indicó que “se contagia igual que la influenza: por los ojos, la nariz o la boca, y puede permanecer en superficies durante horas”. Su periodo de incubación es de 4 a 6 días, tiempo en el que la persona puede contagiar sin saberlo.
Los síntomas iniciales incluyen tos, congestión nasal, fiebre y dificultad para respirar. En bebés, el cuadro puede evolucionar a bronquiolitis, y en adultos mayores, a neumonía o insuficiencia respiratoria.
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¿Por qué preocupa tanto ahora?
El interés reciente en este virus se debe a los avances en prevención. “Desde 2023 contamos con una vacuna para embarazadas, que protege a los bebés durante sus primeros meses de vida, y ahora disponemos de anticuerpos monoclonales que reducen las hospitalizaciones en recién nacidos”, destacó el Dr. Sainz de la Peña.
Además, el virus suele circular entre octubre y marzo, aunque en regiones tropicales puede presentarse durante todo el año. Por eso, la prevención es clave y el conocimiento, esencial.
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Grupos más vulnerables y medidas de protección
Los bebés menores de seis meses, los adultos mayores de 60 años y las personas con enfermedades respiratorias, cardíacas o metabólicas son quienes corren más riesgo.
“Mientras más pequeño el bebé o más edad tenga el adulto, mayor es la posibilidad de complicación”, puntualizó la Dra. Ana Medina, pediatra.
No existe un antiviral específico para el RSV, por lo que el tratamiento es de apoyo: control de síntomas, hidratación y vigilancia médica. “No se puede esperar a que el paciente se agrave”, advirtió Medina.
Vacunación y educación, las mejores herramientas
Hoy hay tres vacunas aprobadas para adultos, recomendadas desde los 60 años o antes si existen comorbilidades. En el caso de los bebés, los anticuerpos monoclonales funcionan como inmunización pasiva durante la temporada de virus.
La CEO de VOCES, Liliam Rodríguez, enfatizó que la educación es la clave para vencer la desinformación:
“Tenemos las herramientas para proteger a nuestros niños y adultos mayores. La ciencia ya nos dio la solución; ahora nos corresponde aplicarla”.

