En entrevista con BeHealth, Valeria Villarán, investigadora del campus de Ciencias Médicas en Puerto Rico y paciente con colitis ulcerativa, compartió su experiencia sobre cómo ha logrado mantener una vida activa, plena y llena de viajes alrededor del mundo tras una cirugía de ostomía total. Con 28 años, Valeria se ha convertido en un ejemplo de resiliencia y planificación para quienes viven con enfermedades inflamatorias intestinales.
Prepararse es la clave
Valeria sabe que viajar con una condición crónica requiere organización y prevención. Desde su experiencia, asegura que el primer paso es planificar con tiempo y no dejar ningún detalle al azar.
“Yo siempre llevo el doble del equipo médico que necesito, por si acaso. Prefiero estar prevenida que pasar un susto en otro país”, dijo.
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La paciente explica que su “kit de emergencia” incluye bolsas, adhesivos, gasas y productos especializados como desodorantes líquidos para la bolsa. Aunque algunos no los cubre el seguro, los considera esenciales para sentirse tranquila.
“Encontré un desodorante buenísimo que elimina cualquier olor. Lo compro en línea y me ha cambiado la vida”, aseguró.
Además, destaca la importancia de contar con un seguro de viaje que cubra emergencias médicas fuera del país.
“El seguro de viaje es fundamental. Uno nunca sabe cuándo puede necesitar atención médica, y en otro país eso puede ser muy costoso”, dijo.
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Hidratación, el mejor compañero
Para Valeria, uno de los mayores retos tras su cirugía ha sido mantener una buena hidratación.
“He estado deshidratada por casi diez años, antes por la diarrea y ahora por la ostomía. Siempre llevo mi botella reutilizable y compro galones de agua en el hotel. Es algo que no puede faltar”, mencionó.
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Recomienda a otros pacientes no depender del agua que se ofrece durante los tours o actividades turísticas, sino asegurarse de tener siempre su propia fuente de hidratación.
Vivir sin miedo
Más allá de la preparación, Valeria insiste en que el viaje empieza con una actitud positiva.
“Antes de la ostomía, no podía ni salir a comer un helado con mi esposo. Ahora puedo viajar a España, Reino Unido o Perú sin preocuparme por el baño.”
Para ella, la cirugía no fue una pérdida, sino una nueva oportunidad. “Dios me dio mi sanación a través de mi ostomía. Parece una locura, pero gracias a eso tengo una calidad de vida que antes no imaginaba”, agregó.
Con su testimonio, Valeria invita a otros pacientes con colitis ulcerativa o enfermedades intestinales a vivir sin miedo, prepararse bien y disfrutar del camino. Su mensaje es claro: con fe, autocuidado y planeación, los límites solo están en la mente.

