En Puerto Rico, hablar frente a cámaras o micrófonos es una experiencia que provoca una mezcla intensa de nervios, energía y enfoque. Según explica la Lcda. Maria M. Santiago Reyes, pasada presidenta del Colegio de Químicos de Puerto Rico, esa sensación tan característica tiene una base científica sólida: la liberación de adrenalina, una de las moléculas más poderosas en el organismo cuando enfrentamos presión o exposición pública.
El comentario del comunicador Jorge Pabón, Molusco, sobre la “adrenalina de la improvisación” evidencia lo que la ciencia ha descrito durante décadas. Santiago Reyes detalla que el cuerpo humano responde con precisión cuando una persona se prepara para salir al aire, activando mecanismos bioquímicos diseñados para mantenernos alerta.
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La reacción química que se desencadena antes del en vivo
La química puertorriqueña explica que, antes de encender una cámara o abrir un micrófono, el cerebro percibe la situación como un reto. Ese estímulo activa las glándulas suprarrenales, responsables de liberar adrenalina (epinefrina) al torrente sanguíneo.
De acuerdo con la experta, esta sustancia —derivada de la tirosina y cuya fórmula es C₉H₁₃NO₃— provoca cambios inmediatos en el cuerpo: aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, pupilas dilatadas y músculos listos para responder.
La licenciada puntualiza que la adrenalina se une a receptores específicos en diferentes órganos, creando una respuesta sincronizada que permite mayor claridad mental y un incremento notable en la entrada de oxígeno a los pulmones. “En esencia, el cuerpo se prepara para rendir al máximo”, comentó.
El “rush” permanece incluso en comunicadores veteranos
Santiago Reyes enfatiza que, aunque este mecanismo biológico surgió como respuesta de supervivencia, hoy opera ante estímulos modernos como una transmisión en vivo. Por eso, muchos comunicadores puertorriqueños, incluso con décadas de trayectoria, aseguran que el impulso químico nunca desaparece, sino que forma parte del proceso creativo y emocional de comunicar.
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La química añade que, una vez la intervención termina, los niveles de adrenalina comienzan a disminuir y la noradrenalina ayuda al organismo a recuperar el equilibrio. Este “descenso” explica por qué, tras un segmento intenso, se experimenta alivio, calma o en ocasiones cansancio profundo.
La explicación científica detrás del magnetismo escénico
Para la Lcda. Santiago Reyes, la adrenalina es la pieza clave que enlaza biología, emoción y desempeño escénico. Su acción permite proyectar seguridad, mantener agilidad mental y conectar con el público de manera auténtica.
La experta concluye que cada vez que un comunicador puertorriqueño está en vivo, ocurre algo más que un acto profesional: se activa una reacción química que transforma la manera en que el cuerpo y la mente se sincronizan para comunicar con impacto.
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