Un nuevo estudio ha señalado que la masturbación en la menopausia podría ayudar a las mujeres a controlar los síntomas; sin embargo, se destaca que pocos médicos se atreven a mencionarlo o a recomendarlo a sus pacientes.
De acuerdo con quienes hicieron parte de la investigación publicada en la revista Menopause, esta práctica podría proporcionar un alivio significativo frente a síntomas como cambios de humor y trastornos del sueño.
Investigadores del Kinsey Institute en la Indiana University en Bloomington, Estados Unidos, encuestaron a 1.178 mujeres estadounidenses entre los 40 y 65 años, encontrando que casi una de cada cinco mujeres en etapa de perimenopausia y posmenopausia informó que la masturbación mejoró al menos un síntoma relacionado con la menopausia.
De aquellas mujeres que utilizaron la masturbación como método de manejo, el 21 % expuso que encontró beneficios notables del autoerotismo, destacando principalmente mejorías en el estado de ánimo con un 43 %, una mejora en su descanso o higiene del sueño en un 13 %, una mayor lubricación vaginal correspondiente al 11 % y una reducción del dolor de los sofocos atribuida al 10 % de las encuestadas.
Métodos empleados
Algunas mujeres acudieron a la masturbación de manera personal (autoplacer), mientras que otras la practicaron durante el sexo con su pareja y con el uso de lubricantes.
Solo una pequeña proporción (≈3 %) afirmó que la masturbación empeoraba sus síntomas, y estas mujeres tenían más probabilidades de reportar mala salud general o dificultad para alcanzar el orgasmo desde la menopausia, según el estudio.
Investigaciones y data
Justin Lehmiller, Ph. D. en Psicología Social e investigador en el Kinsey Institute, lideró un estudio de seguimiento de 3 meses, realizado en colaboración con la empresa de bienestar sexual Womanizer, en el que siguió el comportamiento y la salud de varias mujeres a través de fases de abstinencia masturbatoria, masturbación regular y masturbación con un juguete sexual clitoriano. Llegó a la conclusión de que los problemas de sueño, las alteraciones del estado de ánimo y los sofocos disminuyeron considerablemente durante las fases de masturbación.
«Descubrimos que la mayoría de los síntomas de la menopausia disminuyeron cuando las participantes se masturbaban con regularidad, de tres a cuatro veces por semana, en comparación con la abstinencia», afirmó Lehmiller.
Las pruebas fisiológicas también sugirieron posibles mecanismos para estas mejoras. «Encontramos cierta evidencia que respalda la idea de que la masturbación, en particular con un juguete que estimula el clítoris, está relacionada con una mayor eficiencia del nervio vago«, explicó Lehmiller. Según el investigador, este proceso podría influir directamente en funciones clave del bienestar. «La masturbación podría aumentar el tono vagal, lo que, a su vez, reduciría el estrés, mejoraría el estado de ánimo y facilitaría el sueño«.
También enfatizó que la experiencia orgásmica parece jugar un papel decisivo en estos beneficios. «Los efectos parecían más pronunciados entre las mujeres que alcanzaban el orgasmo con regularidad«, añadió.
«Esto sugiere que otra parte del beneficio tiene que ver con los neurotransmisores liberados durante el orgasmo, como la oxitocina y la serotonina, que también pueden ayudar a conciliar el sueño, a dormir y, en general, a sentirse mejor», concluyó.
Jane Fleishman, Ph. D. en Educación Sexual certificada, residente en Northampton, Massachusetts, destacó los hallazgos y señaló que la investigación del Kinsey Institute se suma a un cuerpo creciente de evidencia sobre el rol del sexo en solitario en la salud de las personas mayores.
«Sus resultados han dejado claro lo importante que puede ser la masturbación o el sexo en solitario para mitigar los efectos de la perimenopausia y la menopausia», corroboró.
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Brecha de comunicación entre profesionales y pacientes
A pesar de los beneficios potenciales, las conversaciones sobre el tema siguen siendo escasas. Solo 7 % de las participantes afirmó haber hablado alguna vez con un médico sobre la masturbación. Incluso cuando más de la mitad sí recordaba haber discutido la menopausia con un profesional sanitario, la autocomplacencia rara vez entraba en la conversación.
¿Están las mujeres dispuestas a practicarla?
Un 56 % de las mujeres en perimenopausia y un 40 % en posmenopausia señaló que consideraría la masturbación como estrategia para aliviar los síntomas si su médico la recomendara.
Lehmiller analizó esta brecha comunicativa y apuntó a múltiples factores. «Muchos profesionales de la salud no se sienten cómodos hablando de sexo con sus pacientes, en parte porque no suelen recibir mucha formación al respecto, pero también porque temen molestar a sus pacientes«, explicó.
Fleishman coincidió en que el sistema formativo necesita mejoras. Destacó que médicos, enfermeros y especialistas podrían fortalecer su atención si recibieran capacitación en medicina sexual, una herramienta que ayudaría a derribar prejuicios y mitos frecuentes.
«Algunos médicos pueden tener sus propias ideas preconcebidas y mitos», agregó. «En la facultad de medicina se imparte muy poca formación en medicina sexual, creo que debemos mejorar en ese aspecto».
Tanto Lehmiller como Fleishman mencionaron que programas de formación continua, como los que ofrece Sexual Health Alliance, brindan herramientas para abordar estos temas con naturalidad.
Lehmiller recomendó que el personal médico incorpore preguntas sobre salud sexual como parte rutinaria de las consultas. «Durante las consultas rutinarias, decir algo como lo siguiente puede ayudar a iniciar la conversación: les pregunto a todos mis pacientes sobre ello, ¿Tiene alguna inquietud sobre su salud sexual que le gustaría comentar?«, recomendó.
«Una forma de abordar el tema es relacionarlo con las principales molestias del o la paciente», concluyó. Por ejemplo: «Algunas investigaciones han descubierto que usar vibradores o practicar la masturbación puede ayudar a aliviar síntomas comunes de la menopausia, como los que usted está experimentando. ¿Le gustaría saber más al respecto?«.
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