El uso desmedido de la tecnología en niños y adolescentes se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes para padres, educadores y profesionales de la salud mental. Lo que comenzó como una herramienta para aprender y comunicarse hoy representa, cuando no se regula, un riesgo real para el bienestar emocional, social y físico de los menores.
Durante un reciente espacio educativo de BeHealth, el Dr. Francisco Millán, psicólogo, y Margarita Millán, cofundadora de la Coalición Protectora de Menores, coincidieron en un mensaje claro: la tecnología no es el enemigo, pero su uso sin límites sí puede serlo.
Lee: La tecnología podría ayudar a reducir el deterioro cognitivo en adultos mayores
El problema no es la tecnología, sino la falta de límites
El Dr. Francisco Millán fue enfático al aclarar que no se trata de demonizar las redes sociales o los dispositivos electrónicos. “Las redes pueden ser muy positivas si se usan de buena manera; como todo en la vida, lo importante es el buen uso”, explicó. Sin embargo, advirtió que el tiempo de exposición es clave.
Según el especialista, estudios sugieren que un uso promedio de hasta dos horas diarias en adolescentes puede considerarse aceptable, pero “cuando se superan las tres horas diarias, comienzan a aumentar los riesgos de ansiedad, depresión y otras condiciones de salud mental”.
Lee: ¿Son las niñas más propensas a experimentar depresión que los niños? Tips para padres
Además del tiempo, el contenido al que acceden los menores es un factor crítico. “Los padres deben estar atentos a lo que sus hijos ven y publican en redes, porque hay contenidos que fomentan violencia, autolesiones, trastornos alimenticios y conductas ilegales”, señaló Millán, destacando que esta exposición incrementa significativamente el riesgo emocional.
Lee: Un problema inminente: el uso incorrecto del internet por parte de niños y jóvenes
Educar para prevenir: el trabajo desde las escuelas
Desde la experiencia comunitaria, Margarita Millán explicó que la prevención es la herramienta más poderosa. “Nos dimos cuenta de que había que educar para prevenir, especialmente luego del aumento de delitos de acoso y abuso sexual en línea tras la pandemia”, afirmó.
La Coalición Protectora de Menores ha impactado más de un centenar de escuelas en Puerto Rico en apenas tres años, llevando talleres adaptados a distintas edades. “El 97 % de los niños entre 8 y 9 años ya usa redes sociales, y más del 30 % ha recibido solicitudes de contenido sexual”, alertó Millán, describiendo cifras que reflejan la magnitud del problema.
La organización, además, trabaja de la mano con el National Center for Missing and Exploited Children, ofreciendo recursos educativos y orientación tanto a estudiantes como a docentes. “Nuestro objetivo es abrirles los ojos y darles herramientas para que sepan reconocer situaciones de riesgo”, añadió.
Señales de alerta y el rol activo de los padres
Uno de los mensajes más repetidos durante la conversación fue la importancia de la participación activa de los padres. Para el Dr. Millán, la prevención comienza en casa: “El menor debe saber que el adulto va a supervisar, controlar el tiempo y revisar lo que ocurre en sus redes”.
Entre las señales de alerta, mencionó cambios en el estado de ánimo, bajo rendimiento académico, aislamiento, ansiedad, alteraciones del sueño y una dependencia marcada al dispositivo. “Cuando un joven no puede reducir su tiempo de uso, hablamos de una posible conducta adictiva, porque la tecnología sí genera cambios a nivel cerebral”, explicó.
Margarita Millán añadió que muchos padres desconocen los riesgos reales. “Un adolescente hoy está expuesto a pornografía, extorsión, engaños y acercamientos de adultos con malas intenciones. Si no nos educamos, no podemos protegerlos”, subrayó.
Lee: ¿Cómo manejar la diabetes en niños y adolescentes?
Ambos expertos coincidieron en la necesidad de fomentar actividades fuera de las pantallas, establecer horarios libres de tecnología y promover espacios de diálogo sin juicio. “El contacto real y la conversación en familia se han ido perdiendo, y recuperarlos es parte de la solución”, concluyó el Dr. Millán.

