Por: Guillermo Colón Colón, MD
Especialista en medicina primaria
¿Sabía que el cansancio constante, los dolores musculares, la debilidad, los cambios en el estado de ánimo, la caída del cabello o una mayor frecuencia de infecciones pueden deberse a una deficiencia de vitamina D?
Se trata de una sustancia activa con funciones similares a una hormona, que participa en múltiples procesos del cuerpo y que es clave para la salud de los huesos, el sistema inmunológico, los músculos y hasta para el estado de ánimo.
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Sin embargo, su fuente principal no está en la comida, sino en la exposición de la piel al sol, aunque esto no garantiza que el cuerpo obtenga los niveles adecuados.
De hecho, la deficiencia de vitamina D está catalogada como un problema de salud pública, pues afecta a cerca de mil millones de personas en el planeta, incluso en regiones tropicales. Por ello, residir en un entorno como el de Puerto Rico no exime a sus residentes de desarrollar insuficiencia de esta vitamina esencial.
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¿Por qué ocurre la deficiencia?
Una de las causas más comunes de niveles bajos de vitamina D es el estilo de vida moderno, ya que la mayoría de las actividades laborales o académicas se realizan en interiores.
Asimismo, muchas personas utilizan bloqueador solar para realizar gestiones en el exterior con la intención de prevenir el cáncer de piel. No obstante, esto reduce la producción de vitamina D.
Igualmente, otros factores como la obesidad, la edad, la piel más oscura, así como problemas intestinales que afectan la absorción, enfermedades renales y el uso de ciertos medicamentos, también inciden en niveles bajos de este nutriente.
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A esto se suma que la dieta típica puertorriqueña no suele ser abundante en alimentos que contienen vitamina D, entre estos, pescados grasos, yemas de huevo o productos fortificados.
Señales de alerta
Aunque la deficiencia de vitamina D no siempre se presenta a través de señales claras, muchos pacientes reportan cansancio constante, dolores musculares, debilidad, cambios en el estado de ánimo, caída del cabello o una mayor frecuencia de infecciones.
En el caso de los adultos mayores, puede manifestarse como dolor óseo o dificultad para caminar.
Complicaciones a largo plazo
Cuando la insuficiencia de vitamina D persiste, la persona puede desarrollar ciertas complicaciones a largo plazo, entre estas, un mayor riesgo de osteoporosis, fracturas, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, trastornos autoinmunes y depresión.
¿Cómo se diagnostica?
La única forma confiable de medir los niveles de vitamina D en el cuerpo es mediante un análisis de sangre. Por eso, siempre recomiendo que esta prueba se convierta en parte integral de los laboratorios de rutina.
Consejos útiles
Para combatir la deficiencia de vitamina D, se recomienda una exposición moderada al sol de entre 10 y 20 minutos al día, preferiblemente entre las 10:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde. Igualmente, otras herramientas efectivas están ligadas a una alimentación balanceada y, en muchos casos, a la suplementación indicada por su médico.
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Esto se debe a que la bendición de vivir en un clima tropical, cobijados por el sol, no nos hace inmunes a desarrollar una insuficiencia de esta sustancia.
Hay que recordar que los estilos de vida, la alimentación, la edad, las condiciones de salud y hasta los hábitos diarios son factores determinantes para mantener niveles adecuados. Cabe destacar que esta deficiencia silenciosa puede afectar a cualquier persona, sin distinguir si es adulta o joven, activa o sedentaria.
La prevención comienza cuando estamos conscientes de lo que esto representa y, por eso, es importante preguntar, informarse e incluir el análisis de vitamina D en nuestros laboratorios de rutina. Solicitar esta prueba a su médico suele ser un acto sencillo, pero puede marcar la diferencia en nuestra salud presente y futura.
Atender las señales del cuerpo y acompañarnos de una evaluación médica adecuada es una forma de autocuidado. A veces, bajo el sol más brillante del Caribe, nuestro organismo puede estar pidiendo atención. Reconocerlo a tiempo es el primer paso hacia una vida más saludable.

