Entre las alternativas para diagnosticar la colitis ulcerosa se encuentran los análisis serológicos. Estas pruebas de sangre detectan anticuerpos específicos y ayudan a los profesionales de la salud a diferenciar entre colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, dos de las condiciones más comunes dentro de las enfermedades inflamatorias del intestino (EII).
En la práctica clínica, los médicos suelen recurrir a la historia de síntomas, antecedentes familiares, análisis de sangre y pruebas de imagen. Sin embargo, los análisis de anticuerpos ofrecen un valor agregado al permitir distinguir entre colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn con mayor precisión.
En la colitis ulcerosa, el sistema inmunitario ataca por error los tejidos que recubren el intestino grueso, provocando inflamación y úlceras y es una condición que generalmente se diagnostica antes de los 30 años.
¿Cómo actúan los anticuerpos en el diagnóstico?
La presencia de anticuerpos puede confirmar los hallazgos de otras pruebas diagnósticas. El sistema inmune suele producirlos como respuesta a ciertas enfermedades.
Las pruebas de anticuerpos permiten diferenciar entre colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, mientras que otras evaluaciones, como biopsias o pruebas de imagen, únicamente confirman la inflamación intestinal sin especificar el tipo de EII. Por ejemplo, una biopsia puede mostrar inflamación en el colon, pero no necesariamente determinar si se trata de CU o Crohn.
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Anticuerpos presentes en la colitis ulcerosa
Algunos anticuerpos se presentan en ambas enfermedades inflamatorias intestinales, aunque ciertos marcadores se asocian más con la colitis ulcerosa que con el Crohn.
- Los anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos perinucleares (pANCA) aparecen en un 60–70 % de los pacientes con colitis ulcerosa, pero solo en un 10–15 % de quienes tienen enfermedad de Crohn.
- El anti-Saccharomyces cerevisiae (ASCA) se detecta en el 10–15 % de los pacientes con CU, pero en la gran mayoría (60–70 %) de quienes presentan Crohn.
- Los autoanticuerpos anti-integrina αvβ6 también se han identificado en algunos pacientes con CU, aunque su uso clínico no es tan común como el de pANCA.
Precisión de las pruebas de anticuerpos
Aunque útiles, estas pruebas no son 100 % precisas. Es posible que un paciente con CU no presente anticuerpos pANCA, o que tenga anticuerpos ASCA sin que necesariamente se trate de Crohn.
Un estudio en 2017 encontró que la prueba pANCA para CU tenía una sensibilidad del 53,7 % y una especificidad del 94,3 %. En términos prácticos, esto significa que poco más de la mitad de los resultados positivos correspondieron a pacientes con CU confirmada, mientras que solo 1 de cada 20 con resultado negativo presentaba realmente la enfermedad. La combinación de un resultado positivo para pANCA y negativo para ASCA resultó la más efectiva para diferenciar la colitis ulcerosa de la enfermedad de Crohn.
¿Cómo se realiza la prueba?
El procedimiento es sencillo: se trata de un análisis de sangre en donde un profesional de enfermería extrae una muestra de una vena del brazo y la envía al laboratorio. El análisis completo no suele tardar más de cinco minutos.
En el laboratorio, los técnicos procesan la muestra en equipos especializados que detectan la presencia de anticuerpos específicos. Si el resultado es positivo, este hallazgo se interpreta junto con otras pruebas clínicas para confirmar el diagnóstico de colitis ulcerosa.
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