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Café y cafeína en el embarazo: ¿se puede?

La cafeína es un estimulante que se encuentra en diversos alimentos y bebidas, así como en algunos medicamentos para el dolor de cabeza. En la naturaleza se encuentra en las hojas, semillas y frutos de más de 60 plantas, por lo que no es raro encontrarlo también en algunos extractos de hierbas como el guaraná y el ginseng.

Efectos de la cafeína

El principal efecto de la cafeína es hacer que estés más alerta, actuando directamente como un estimulante en el sistema nervioso central.

Se utiliza con fines médicos (para el tratamiento de dolores de cabeza) y recreativos, para contrarrestar los efectos del cansancio y la somnolencia. El uso prolongado a lo largo del tiempo puede conducir a la tolerancia, es decir, a una reducción de su eficacia para la misma dosis.

Se absorbe en el estómago y los intestinos y normalmente alcanza la máxima concentración en la sangre en un plazo de 45 a 60 minutos después de su ingestión, y luego permanece en el torrente sanguíneo durante un período de tiempo que varía entre 4 y 6 horas.

La cafeína también estimula la producción de ácido estomacal y, por ello, a veces puede causar náuseas o dolor de estómago.

También tiene actividad diurética, es decir, favorece la eliminación de líquidos del cuerpo y puede empobrecer el suministro de agua y calcio, por lo que debe evitarse el uso de bebidas energéticas en ambientes como las discotecas, donde la gente suele sudar mucho (más aún en asociación con el alcohol).

Se elimina después de algunas transformaciones metabólicas a través de la orina.

El consumo de grandes cantidades de cafeína, que a título indicativo supera los 400 mg por día, puede causar varios efectos secundarios, vinculados tanto a los efectos directos de la sustancia como a la deshidratación que puede producirse. Pueden aparecer:

  • Nerviosismo
  • Palpitaciones
  • Irritabilidad
  • Dolor de cabeza
  • Emoción
  • Insomnio

Investigación sobre el embarazo

Estoy tratando de concebir. ¿Es cierto que las bebidas que contienen cafeína como el café disminuyen las posibilidades de quedar embarazada?

Los resultados de las investigaciones son contradictorios, algunos sugieren que el uso excesivo de cafeína (más de 300 mg/día) puede obstaculizar la concepción, pero esta afirmación aún no se ha demostrado de manera concluyente. El uso moderado de cafeína (menos de 300 mg/día, por ejemplo 1 o 2 cafés al día) no parece disminuir las posibilidades de quedar embarazada.

¿Es un problema si el padre del bebé consumió mucho café inmediatamente antes de la concepción?

Los efectos de la cafeína en el esperma aún no se conocen con certeza, un antiguo estudio determinó que la cafeína podría aumentar la motilidad (capacidad de movimiento) del esperma, mientras que otros trabajos sugieren que podría aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Una vez más, parece razonable recomendar que se limiten las cantidades.

En el embarazo

La mayoría de los expertos coinciden en que la moderación y el sentido común son esenciales cuando se trata del consumo de bebidas que contienen cafeína durante el embarazo. El consumo moderado significa una cantidad de unos 200/300 mg/día, equivalente a 1-3 tazas de café. Las mujeres embarazadas también deben beber una cantidad suficiente de agua, que no debe ser reemplazada por bebidas con cafeína.

El uso de la sustancia puede aumentar ligeramente la presión arterial y la frecuencia cardíaca de la mujer embarazada, así como manifestar un leve efecto diurético, pero a menos que las sensibilidades individuales (que pueden aumentar durante el embarazo) el consumo moderado no se considera un riesgo.

En cambio, es más difícil de entender si existe una relación entre la cafeína y el aborto espontáneo, que lamentablemente es mucho más frecuente de lo que se piensa. La mayoría de los estudios sugieren que el consumo bajo o moderado de cafeína no aumenta el riesgo.

Algunas investigaciones han demostrado que puede haber un mayor riesgo de aborto o muerte fetal como resultado de la ingestión de grandes cantidades (más de 200-300 mg/día), especialmente cuando se combina con el tabaco o el alcohol, o como resultado del consumo excesivo de cafeína (más de 800 mg/día).

En la especie humana, incluso las cantidades elevadas de cafeína no están vinculadas a una mayor incidencia de enfermedades o malformaciones congénitas. Sin embargo, la cafeína puede atravesar la placenta, por lo que grandes cantidades de cafeína son perjudiciales tanto para el feto como para los adultos.

En algunos estudios se afirma que los hijos de mujeres que consumen más de 500 mg/día de cafeína tienen más probabilidades de tener una frecuencia cardíaca y respiratoria elevada, de sufrir temblores y de permanecer despiertos durante más tiempo en los primeros días de vida.

Un trabajo reciente parece incluso estimar que por cada 100 mg de cafeína tomados diariamente en el primer trimestre, los bebés pesan 72 g menos al nacer; el estudio, aunque interesante, adolece en todo caso de diferentes límites (tipología observacional y basada en cuestionarios, por ejemplo), sin mencionar que la pérdida de peso es de alrededor del 2% y, por lo tanto, potencialmente relacionada con el caso.

Lactancia materna

La cafeína pasa a la leche materna, pero se sabe muy poco sobre su mecanismo de acción en el recién nacido, por lo que es necesario moderar el consumo de cafeína durante la lactancia.

La Asociación de Pediatras Americanos aconseja que se limite su consumo, ya que ocasionalmente se ha informado de irritabilidad, nerviosismo e insomnio del recién nacido.

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