El experto recomendó que en caso de sospecha de violencia, el primer paso seguro es buscar a una persona de confianza o un profesional que brinde protección sin juzgar
El mes de febrero, tradicionalmente dedicado a la celebración del amor, también es el marco para la concienciación sobre la violencia en el noviazgo. Lo que comienza como una relación llena de promesas puede esconder patrones de control que, si no se identifican a tiempo, pueden derivar en daños psicológicos y físicos profundos.
Según el psicólogo clínico Luis Hernández Muñiz, experto en el método Gottman para parejas, la violencia no siempre es física. Es fundamental diferenciar entre la violencia situacional, que surge de crisis momentáneas, y la caracterológica, que es un patrón constante de poder y control.
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«Cuando nos referimos a lo que es violencia caracterológica, estamos hablando de estos patrones en el comportamiento donde se pueden identificar violencias tanto en el ámbito sexual, económico, emocional, incluso ahora que estamos en la era digital también puede estar ese componente», explicó.
Además, muchas señales de alerta son ignoradas por estar normalizadas culturalmente. Frases como «me cela porque me ama» o «el amor lo soporta todo» son, según el experto, trampas peligrosas. En la actualidad, la tecnología ha facilitado nuevas formas de control, como la exigencia de contraseñas o el monitoreo constante de la ubicación (geolocalización).
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Asimismo, estar en una relación violenta mantiene al cuerpo en un estado de estrés perpetuo. El doctor Hernández Muñiz destaca que las consecuencias van desde trastornos del estado de ánimo como la ansiedad y la depresión, hasta manifestaciones somáticas y el estrés postraumático.
«La persona puede pasar a estar constantemente en estado de alerta y alerado, cuando utilizo los términos en la clínica, yo les digo que es como caminar sobre vidrio, al estar a la espera de que la otra persona se pueda alterar y ocurra un acto de violencia», señaló.
¿Qué hacer?
El experto apuntó que para identificar señales de alerta temprana, es crucial vigilar comportamientos de control digital, como la exigencia de contraseñas, y celos extremos disfrazados de afecto. Igualmente, el aislamiento mediante críticas a los seres queridos y la humillación a través de bromas hirientes son tácticas comunes para debilitar la autonomía de la víctima.
Por último, recomendó que en caso de sospecha de violencia, el primer paso seguro es buscar a una persona de confianza o un profesional que brinde protección sin juzgar. A su vez, enfatiza que es vital validar el proceso emocional de la víctima y ponerse a su disposición para ayudarle a romper el ciclo de agresión de manera segura y acompañada.

