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Deterioro cognitivo en esclerosis múltiple: Cómo afrontarlo

Uno de los posibles síntomas que pueden tener las personas con esclerosis múltiple es deterioro cognitivo. Hablamos de deterioro cognitivo cuando las funciones cerebrales superiores y la memoria se ven afectadas.

Para una persona con esclerosis múltiple y su familia, la presencia de dificultades cognitivas suele ser mucho menos visible que los síntomas físicos, por lo que se tiende a pasar por alto su presencia y a descuidar su impacto en las cuestiones de la vida cotidiana.

Se ha observado que las personas con EM que presentan déficits cognitivos son más propensas a experimentar dificultades en el trabajo, a participar menos en actividades sociales y recreativas y a tener más dificultades para realizar las tareas domésticas cotidianas.

Parece, por tanto, que la presencia de déficits cognitivos es uno de los principales factores que influyen en la calidad de vida de las personas con EM, pues se les hace difícil planear, organizar, recordar detalles y acontecimientos importantes, lograr un buen desempeño laboral o académico, y tener una vida social y personal activa. Las relaciones con la familia pueden verse particularmente afectadas, ya que los cónyuges e hijos tienen dificultad para comprender los cambios de conducta en el ser querido.

¿Qué funciones cognitivas pueden verse afectadas por la EM?

Aunque los investigadores están todavía en proceso de responder a esto, han surgido algunas informaciones consistentes.

Memoria o recuerdo

Los problemas de memoria, que son los problemas cognitivos más frecuentes de las personas con EM, parecen limitarse principalmente al recuerdo de acontecimientos recientes. Por ejemplo, una persona puede tener problemas para recordar un número de teléfono importante aprendido en el último mes o una conversación telefónica de ese mismo día. Por el contrario, la misma persona tendrá pocas dificultades para recordar información del pasado lejano, como el significado de las palabras que aprendió en la escuela.

Aunque los problemas de memoria son los que más comúnmente señalan las personas con EM, la investigación muestra que lo que algunas personas experimentan como cambios en su capacidad para recordar cosas son en realidad problemas de atención y procesamiento de la información.

Atención y concentración

La atención dividida (la capacidad de enfocar y concentrarse cuando hay más de un estímulo que compite por la atención) es especialmente difícil para algunas personas con EM. Por ejemplo, conducir mientras se utiliza el teléfono se considera peligroso porque la atención del conductor está «dividida» entre la conducción y la conversación.

En la vida cotidiana, muchas situaciones implican una atención dividida, como intentar mantener una conversación mientras se prepara la cena. La atención dividida, a menudo denominada «multitarea», puede suponer un verdadero reto para las personas con EM, sobre todo cuando intentan recordar algo que no han podido aprender adecuadamente en un principio.

Velocidad de procesamiento de la información

La memoria, la atención y todas las demás habilidades descritas aquí requieren la capacidad de procesar la información con rapidez. Muchas personas con EM sienten que su pensamiento es más lento, y dicen que no son capaces de pensar en un asunto y responder tan rápidamente como antes. Por tanto, los problemas de memoria pueden estar relacionados con la dificultad para seguir el flujo de información, lo que significa que parte de la información no se procesa.

Razonamiento abstracto, resolución de problemas y funciones ejecutivas

Todas estas funciones intervienen en la capacidad de una persona para analizar una situación, identificar los puntos principales, planificar un curso de acción y llevarlo a cabo. Algunas personas con EM afirman que su juicio también se ha visto afectado. Lo más frecuente es que los familiares o los empleadores noten cambios en la resolución de problemas o en el razonamiento antes que la persona con EM.

¿Qué se puede hacer para aliviar los problemas cognitivos?

Compartirlo

Hoy en día, los profesionales sanitarios reconocen que las personas con EM casi siempre quieren información, sobre este o cualquier otro tema. Hable de sus preocupaciones con su médico o enfermera. Puede llevar una copia de este folleto a su próxima cita.

Comparte con los demás

A menudo, los temores sobre un problema son mucho peores que la realidad. Para estar al tanto de los hechos, haga preguntas, lea, asista a conferencias si es posible, y hable con otras personas que tengan problemas similares. Comparar experiencias y aprender cómo se las arreglan los demás puede ayudar a ampliar los propios recursos y eliminar la sensación de aislamiento.

Controle su estado de ánimo

La depresión, que es muy común en las personas con EM, puede tener un impacto significativo en el funcionamiento cognitivo. De hecho, uno de los principales síntomas de la depresión es la lentitud o el deterioro del pensamiento. Así que, si cree que puede estar experimentando cambios en su memoria o pensamiento, pregúntese si la depresión puede estar desempeñando un papel, y pregunte a su proveedor de atención médica si una evaluación de la depresión podría ser un primer paso para controlar esos cambios.

Haz que sea un asunto familiar

Los familiares pueden no darse cuenta de que la persona con EM ha experimentado cambios cognitivos como parte de la enfermedad. Cuando la persona con EM olvida partes de las conversaciones, no acude a las citas o pierde cosas, puede ser visto como pereza, indiferencia o descuido. Si esto ocurre, los familiares y amigos necesitan ayuda para entender lo que está pasando.

Busque asesoramiento si le parece apropiado

No todas las personas que experimentan cambios cognitivos necesitan asesoramiento. Sin embargo, el asesoramiento o la psicoterapia pueden ayudar a las personas a lidiar con el impacto de los problemas cognitivos en la autoestima y en la vida diaria. También permiten abordar la depresión o la ansiedad, que pueden afectar negativamente al funcionamiento cognitivo.

Explore las opciones de compensación

Aunque la mayoría de los problemas cognitivos se abordan mejor a través de la rehabilitación con un profesional, he aquí algunas estrategias prácticas que pueden ayudar a compensar los cambios cognitivos:

  • Cuando la memoria sea débil, intente sustituirla por la organización. Consiga un buen organizador y aprenda a utilizarlo de forma sistemática para ayudarle a almacenar y recuperar información, recordatorios, citas y alarmas. Anote las citas, las listas de tareas, los números de teléfono, las actividades familiares, las indicaciones para llegar en coche… cualquier cosa que necesite recordar pero que probablemente se le olvide.
  • Cuando intente aprender algo nuevo, dese un tiempo extra para practicar. Los estudios han demostrado que, con la práctica adicional, las personas con EM pueden mejorar su capacidad para recordar la información más adelante.
  • Establezca un calendario familiar para hacer un seguimiento de las actividades de todos.
  • Asigne un lugar concreto para guardar los objetos de uso frecuente, como las llaves del coche, y anime a los miembros de la familia a devolver los objetos prestados a su sitio.
  • Trabaje en su enfoque y concentración. A veces «olvidamos» las cosas porque en realidad nunca las aprendimos en primer lugar. Esto puede ocurrir porque no prestamos toda nuestra atención a las tareas o conversaciones. Mejorar la concentración puede mejorar el recuerdo. Practique la concentración en una cosa a la vez cuando esté leyendo, viendo la televisión o viendo una película.
  • Planifique sus tareas cognitivas más exigentes para su mejor momento del día. Para reducir la fatiga cognitiva que puede producirse durante las actividades prolongadas que requieren un esfuerzo o una concentración sostenidos, programe descansos periódicos. Siempre que su pensamiento empiece a sentirse confuso o lento, tómese un pequeño respiro o cambie su atención a otra cosa para dar un descanso a su mente, y luego vuelva a intentarlo.
  • Utilice imágenes mentales para ayudar a la memoria. Por ejemplo, para aumentar la probabilidad de que se acuerde de cerrar las ventanas antes de salir de casa, visualice chorros de agua turbia inundando todas las habitaciones a través de las ventanas abiertas. Mantenga esa imagen durante unos segundos y será más probable que recuerde cerrar las ventanas más tarde. Otra estrategia útil es tomarse unos segundos antes de salir de casa para visualizar la ruta.
  • Cuando tenga problemas para encontrar una palabra, no insista en tratando de pensar en esa palabra escurridiza. Intente cambiar su atención a otra cosa. La palabra que busca volverá a usted más tarde. Exprese la idea que tenía en mente utilizando otra palabra diferente para que el flujo de la conversación continúe.
  • Visite su biblioteca, librería o sitio de libros electrónicos para encontrar libros diseñados para ayudar a organizar el tiempo o mejorar la memoria. Algunos de ellos implican esquemas tremendamente complicados, pero muchos tienen sugerencias útiles.
  • Asegúrese de que esté durmiendo lo suficiente y de que su sueño no se vea interrumpido por viajes al baño, espasmos musculares u otros problemas.
  • Hable con un médico, una enfermera o un dietista sobre sus hábitos alimentarios para para asegurarse de que está recibiendo una buena nutrición.
  • Después de consultar con su médico, siga un programa de ejercicio constante para ayudar a mantenerse en forma física, mental y emocionalmente.
  • Siga desafiando su mente con rompecabezas, lecturas, conversaciones estimulantes, videojuegos, etc. Aquí se aplica el viejo refrán: «Si no lo usas, lo pierdes».

Fuente: National Multiple Sclerosis Society

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