Cuidar y cuidarse: el reto emocional tras una enfermedad del corazón

La salud del corazón no depende únicamente de lo físico: las emociones y el manejo del estrés juegan un papel decisivo en su bienestar. Así lo explicó la Dra. Rocío Zayas, psicóloga clínica y directora de operaciones del Centro de Salud Conductual San Lucas, en conversación con BeHealth.

Según la especialista, un mal manejo de las emociones puede convertirse en un factor de riesgo directo para desarrollar condiciones cardíacas, además, recibir un diagnóstico de este tipo impacta profundamente la vida emocional del paciente y de su familia.

“Cuando una persona recibe un diagnóstico de este tipo, atraviesa sentimientos de incertidumbre, miedo y ansiedad. Es como pasar por un proceso de duelo, porque muchas veces hay que renunciar a rutinas, hábitos e incluso cambios laborales. La vida se transforma y surge la pregunta: ¿qué va a pasar conmigo y con mi familia?”, explicó la Dra. Zayas.

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La importancia del acompañamiento psicológico

Uno de los puntos más relevantes señalados por la especialista es la integración de la atención médica y emocional. “Recibimos constantemente llamadas de cardiólogos que nos refieren pacientes recién diagnosticados. Esto refleja que la comunidad médica comprende que no se puede separar el bienestar físico del emocional”, indicó. Sin embargo, no todos buscan ayuda de inmediato. Según la Dra. Zayas, esto es común especialmente en hombres, quienes suelen resistirse a reconocer que necesitan apoyo.

Aceptar esa ayuda es el primer paso para que tanto pacientes como cuidadores puedan adaptarse a esta nueva realidad. “Esto no es un proceso fácil, pero tampoco es algo que ocurre en soledad”, puntualizó.

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Los retos de los cuidadores

El rol del cuidador también se ve marcado por grandes desafíos. “El cuidador pasa a tener múltiples responsabilidades: vigilar medicamentos, acompañar a citas, cuidar la alimentación. Pero muchas veces, mientras se entregan al cuidado de otro, descuidan su propia salud física y emocional”, explicó la Dra. Zayas.

Entre los signos de alerta están el cansancio extremo, la irritabilidad, el aislamiento social y la tristeza profunda. Estos síntomas, advirtió, pueden convertirse en un agotamiento emocional que también requiere atención profesional.

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Comunicación y apoyo: claves para una mejor calidad de vida

La especialista insiste en que tanto pacientes como cuidadores deben aprender a hablar de sus emociones y miedos.

“Es normal sentirse como en una montaña rusa emocional, pero lo importante es expresarlo y no guardarlo en silencio. Cuando la familia conversa y se apoya, el proceso de adaptación es mucho más llevadero”, señaló.

En el Centro de Salud Conductual San Lucas, se trabaja de manera integral con pacientes y familiares para brindar apoyo emocional junto al tratamiento cardiovascular. Allí, programas especializados ayudan a enfrentar la incertidumbre y a fortalecer las herramientas de cuidado mutuo.

“El bienestar emocional es tan importante como el físico. Si voy a cuidar, tengo que estar bien. No hay de otra”, concluyó la Dra. Zayas.

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