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6 hábitos para que tu hijo tenga una vida saludable

Un estilo de vida saludable es el prerrequisito básico para una vida sana. Por eso es importante aprender algunos buenos hábitos cotidianos desde una edad temprana. Queridos papá y mamá, conozcan los consejos útiles que hemos seleccionado para ustedes.

Cinco comidas bien balanceadas al día

En el desayuno, el almuerzo, la cena y los refrigerios, es importante que todos los nutrientes estén en el plato de los pequeños: carbohidratos, fibras, proteínas, grasas, vitaminas y sales minerales, que se combinarán en porcentajes variables según la hora del día.

 Se recomienda elegir alimentos diferentes, frescos y de temporada, limitando fuertemente el consumo de dulces, verdaderas «bombas de azúcar y calorías». Para saciar su sed puedes darle agua o jugos caseros sin azúcar o edulcorantes añadidos.

Es bueno recordar que la hora de la comida es una importante ocasión educativa y social para la que el suministro de alimentos debe ir acompañado de una atención adecuada. Esto significa, por ejemplo, no dejar a tu hijo solo y alejar la ansiedad de no alimentarlo lo suficiente.

 Si bien algunos períodos de falta de apetito durante el crecimiento son fisiológicos, es importante prestar atención al rechazo persistente de alimentos y bebidas, a la pérdida de peso y a los síntomas asociados, como la diarrea, los vómitos y la fatiga. En este caso es aconsejable consultar a un experto.

Dormir

En los primeros meses de vida, los más jóvenes tienen un ritmo de sueño muy diferente al de los adultos: es independiente del entorno, de la alternancia de la luz y la oscuridad y está regulado principalmente por necesidades básicas como el hambre y la sed. Después de 4 meses el niño se adapta gradualmente a los ritmos externos. Es el momento de establecer hábitos regulares que le ayuden a concentrar su sueño por la noche.

Hay algunos errores que hay que evitar para no comprometer el desarrollo normal del sueño, como acostar a tu hijo ya dormido. También es importante que el niño duerma en su habitación, en la cuna y no en tus brazos. Antes de dormir, es mejor evitar los juegos demasiado estimulantes y preferir las actividades relajantes como la lectura de un cuento de hadas y la creación de un ritual para dormirse, que se repita todas las noches.

Leer antes de dormir para crecer bien

La lectura es fundamental para el desarrollo de los niños. El recién nacido es atraído por el ritmo de la voz de los padres y la musicalidad de una historia leída en voz alta es capaz de encantar incluso a los niños más pequeños.

Acurrucarse y leer juntos refuerza enormemente el vínculo entre padres e hijos. Un niño acostumbrado a escuchar las lecturas también desarrollará el lenguaje más fácilmente, será más curioso, tendrá más ganas de aprender a leer y tendrá mejores momentos de atención porque está acostumbrado a escuchar.

El consejo para los padres es, por lo tanto, leer mucho junto con sus hijos: leer es una actividad mucho más efectiva que ver una historia animada en un dispositivo digital o escuchar una versión de audio.

¿A la escuela? ¡Caminando!

Para evitar el sedentarismo y el exceso de peso, es bueno caminar diariamente, 30 minutos al día son suficientes para obtener importantes beneficios: aumento del tono muscular, acondicionamiento cardiovascular positivo, consumo de calorías.

Caminar a la escuela también puede ser un buen hábito para socializar, desarrollar la autoestima, contribuir a un equilibrio psicológico saludable y aprender educación vial. Para los que van a la escuela en autobús, bastaría con bajar un par de paradas antes.

Los videojuegos con precaución

Algunas investigaciones científicas demuestran que el uso de los videojuegos, especialmente los de acción, puede mejorar la atención y la capacidad de procesamiento visual, así como la memoria de trabajo espacial y visual, con posibles beneficios en condiciones particulares como la dislexia. Sin embargo, también hay pruebas de que el uso excesivo de videojuegos o dispositivos electrónicos puede inducir verdaderas formas de adicción, con un posible comportamiento de «abstinencia» si el niño se ve privado de ellos.

Aunque tales instrumentos no deben ser demonizados, se aconseja precaución: no antes de los 6 años de edad, durante no más de 30-60 minutos al día, y siempre bajo el control directo de los padres.

Los adolescentes y los cigarrillos

La edad de la adolescencia es un paso crítico en la vida de una persona y el fumar podría asumir un papel facilitador en la inclusión en el grupo de pares, una especie de rito de iniciación. Fumar cigarrillos, incluso los electrónicos, siempre tiene efectos muy perjudiciales para la salud.

La sugerencia para los padres no es juzgar o reprochar al niño, sino escuchar y entender si se trata de un gesto para emular a los compañeros o de una petición de ayuda o de automedicación para aliviar el malestar. Después, será aconsejable buscar estrategias alternativas que le permitan experimentar una sensación de bienestar.

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