Durante el SaludFest, la Dra. Gabriela Maldonado, médico residente de pediatría del Puerto Rico Children’s Hospital, ofreció una conversación reveladora sobre el impacto de la salud emocional infantil en el desarrollo integral de los niños.
“La salud emocional infantil es igual de importante que la salud física”, afirmó la doctora en diálogo con BeHealth, destacando cómo esta influye directamente en el rendimiento académico y las relaciones sociales de los menores. Un niño que se siente valorado y escuchado tiende a tener mejor autoestima, mejores notas y relaciones más saludables.
Atención a las señales de alerta
La Dra. Maldonado explicó que los niños manifiestan su malestar emocional de distintas formas, por lo que los adultos deben estar atentos a ciertos cambios.
“Pueden dormir más de lo común o tener insomnio, comer en exceso por ansiedad o perder el apetito”, detalló.
También mencionó dolores físicos sin causa médica, como dolor de cabeza o estómago, e irritabilidad, aislamiento o desinterés por actividades que antes disfrutaban.
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Un ejemplo claro es cuando un niño deja de jugar con amigos y prefiere encerrarse con dispositivos. “Eso son señales que hay que estar bien pendiente”, alertó.
Tiempo de calidad y validación emocional
Frente a estas señales, la doctora recomienda priorizar la conexión diaria con los hijos. “Una de las cosas más importantes es el tiempo de calidad. No es estar todo el día, pero sí dedicar un momento sin pantallas, para preguntarles cómo se sienten”, aconsejó.
Además, enfatizó en la validación emocional, permitiendo que los niños expresen libremente lo que sienten sin juicios.
Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que se les dice. Maldonado fue clara: “Si un padre grita cuando está frustrado, no puede esperar que su hijo maneje sus emociones de otra forma”. Por eso, invitó a los adultos a modelar comportamientos saludables, como hablar con calma, reconocer errores y resolver conflictos sin violencia.
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La doctora compartió varias estrategias para fortalecer el autoestima infantil. Una de ellas es permitir pequeñas decisiones:
“Dejar que escojan su ropa o la merienda promueve autonomía y seguridad”, aseguró; así mismo advirtió sobre el impacto negativo de las comparaciones:
“Los niños no tienen la madurez para procesarlas, se lo toman muy en serio y eso les afecta profundamente”.
Otro punto esencial es el amor incondicional. “Cuando hagan algo mal, se les puede corregir, pero siempre reafirmando que los queremos y estamos para ellos”, afirmó.
Maldonado también abordó los retos actuales como las redes sociales y los filtros digitales que distorsionan la realidad. “En estos tiempos, es inevitable que se comparen, pero hay que hablar con ellos, preguntarles qué sienten, y recordarles que no todo lo que ven es real”.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
No todo malestar requiere terapia profesional, pero si persisten las señales, el pediatra es el primer aliado. “No tenga miedo de consultar. Ellos están capacitados para detectar si hace falta una intervención psicológica o psiquiátrica”, aseguró. Y desmitificó:
“Ir al psiquiatra no es sinónimo de locura. Son profesionales que pueden ayudar a corregir desequilibrios como cualquier otra condición médica”.
Finalmente, la doctora enfatizó que la crianza positiva empieza en casa. Muchos comportamientos como el bullying tienen raíces familiares. “Estas conductas muchas veces vienen de lo que los niños viven en su hogar. Los adultos tenemos la responsabilidad de ser el ejemplo”, concluyó.

