Miastenia gravis, una condición que enseña a escuchar al cuerpo

La miastenia gravis es una enfermedad poco conocida pero que puede afectar de manera importante la vida de quienes la padecen. Se trata de una condición autoinmune en la que el propio cuerpo genera anticuerpos que atacan los receptores encargados de transmitir las señales entre los nervios y los músculos. Esta interferencia provoca debilidad muscular, fatiga y dificultades para realizar actividades cotidianas.

¿Por qué ocurre la miastenia gravis?

Según la doctora Valeria Lozada, especialista en Medicina Física y Rehabilitación y en proceso de culminar su fellowship en Medicina Neuromuscular, la causa está en una falla en la conexión neuromuscular.

“El cuerpo crea anticuerpos en contra de ciertos receptores en la unión neuromuscular. Eso hace que, aunque el cuerpo le dé la señal al músculo de moverse, la respuesta sea más lenta o más débil», dijo la doctora a behealth durante el evento de cai conexión.

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La enfermedad puede aparecer desde el nacimiento o desarrollarse con los años. Los casos más comunes se presentan entre los 40 y 60 años, y aunque existen factores genéticos que pueden predisponer a una persona, también influyen causas ambientales o, en algunos casos, se presenta sin una razón clara.

Síntomas y diagnóstico

Los primeros signos suelen afectar los músculos de los ojos y el rostro, provocando caída de los párpados, visión doble o dificultad para tragar. También puede haber fatiga generalizada, especialmente al final del día.

“Cuando el músculo se usa de manera repetitiva, se debilita. Pero al descansar, vuelve a mejorar”, explicó la doctora Lozada.

Para confirmar el diagnóstico, los especialistas pueden recurrir a pruebas de sangre, estudios electrodiagnósticos o pruebas con medicamentos que permiten observar si el músculo responde mejor al aumentar los niveles de acetilcolina, la sustancia que ayuda a transmitir las señales nerviosas.

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Tratamiento y calidad de vida

En los últimos años se han desarrollado varios tratamientos que mejoran significativamente la calidad de vida de los pacientes.

“Gracias a los avances médicos, hoy existen múltiples alternativas, desde medicamentos que aumentan la acetilcolina hasta terapias dirigidas a la unión neuromuscular”, destacó Lozada.

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Además del tratamiento farmacológico, la rehabilitación juega un papel fundamental. “La rehabilitación ayuda a educar al paciente sobre sus límites y sobre cómo adaptar su entorno. Algo tan sencillo como tener una silla de baño o un andador puede marcar una gran diferencia”, señaló la especialista.

La doctora Lozada subraya que la miastenia gravis no tiene por qué ser incapacitante. Con los tratamientos actuales y el acompañamiento médico adecuado, las personas pueden llevar una vida plena y activa. “Hoy tenemos herramientas que permiten mejorar la calidad de vida. No es una condición que deba limitar a nadie”.

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