Microimplante de retina: nuevo avance para recuperar la visión

Un diminuto microimplante colocado debajo de la retina está devolviendo parte de la visión a personas que la habían perdido por degeneración macular. El avance proviene del estudio clínico PRIMAvera, desarrollado por la compañía Science Corporation, en alianza con hospitales y centros de investigación de varios países europeos. Los resultados marcan un hito para pacientes que hasta ahora no tenían alternativas terapéuticas.

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¿Qué sucede en el ojo cuando se daña la retina?

En la etapa de atrofia geográfica (la fase más avanzada de la degeneración macular relacionada con la edad) las células que captan la luz mueren progresivamente. Al desaparecer estas células, la visión central se vuelve borrosa o se pierde por completo. Esto afecta tareas esenciales como leer, reconocer rostros o ver detalles.

Cómo funciona el microimplante PRIMA

El dispositivo, llamado PRIMA, es una lámina ultrafina de silicio con cientos de microceldas. Estas funcionan como pequeños paneles que transforman la luz infrarroja en señales eléctricas.

El sistema requiere unas gafas especiales equipadas con cámara. La cámara capta la escena frente al paciente, la imagen se procesa y se transforma en luz infrarroja que se proyecta directamente sobre el implante. A partir de ahí, el chip convierte esa luz en impulsos eléctricos que estimulan las neuronas retinianas que aún funcionan. Esa señal viaja al cerebro y permite recuperar una forma de visión útil, aunque no idéntica a la visión natural.

El estudio PRIMAvera y sus resultados

El estudio PRIMAvera reunió a 38 pacientes mayores de 60 años con atrofia geográfica avanzada. Tras un año de seguimiento, los investigadores reportaron mejoras significativas:

  • La mayoría de los pacientes mostró aumentos medibles en su agudeza visual.
  • Algunos lograron leer decenas de letras más en las pruebas estándar.
  • Un porcentaje alto afirmó poder usar el sistema en su vida diaria para leer letras, números y palabras.

Los efectos secundarios como elevación de la presión ocular, pequeños sangrados o desgarros de retina, se registraron en una parte de los participantes, pero generalmente fueron leves o moderados y se resolvieron en semanas.

Aunque la visión obtenida no es perfecta, suele ser en blanco y negro, con resolución limitada y un campo visual reducido, se considera “visión funcional”: suficiente para realizar actividades que la enfermedad había vuelto imposibles.

Por qué este avance abre una nueva puerta

Para la atrofia geográfica avanzada no existían tratamientos capaces de restaurar la visión central. El microimplante PRIMA demuestra que es posible reactivar las vías visuales mediante estimulación eléctrica, lo que representa una alternativa real para personas que habían asumido que su pérdida visual era definitiva.

Los investigadores consideran este resultado como el inicio de una nueva era en terapias visuales basadas en neurotecnología, con margen para seguir mejorando resolución, estabilidad y accesibilidad.

El microimplante PRIMA, evaluado en el estudio PRIMAvera, marca un antes y un después en la lucha contra la pérdida de visión por degeneración macular avanzada. Aunque aún quedan retos por superar, los resultados muestran que recuperar parte de la vista ya no pertenece solo al terreno de la esperanza: hoy es una posibilidad clínica real.

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