Un reciente estudio dirigido por investigadores del MIT McGovern Institute junto con el Karolinska Institutet sugiere que quienes tienen formación musical pueden concentrarse mejor incluso en ambientes ruidosos. La investigación, publicada en 2025 en la revista Science Advances, revela que el cerebro de los músicos filtra las distracciones con mayor eficiencia que el de personas sin entrenamiento musical.
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¿Qué hicieron los investigadores?
Durante los experimentos, los participantes escucharon dos melodías simultáneas, una grave y una aguda, y debían seguir solo una. Mediante magnetoencefalografía (MEG) e inteligencia artificial, los científicos analizaron qué melodía lograba captar la atención real de cada participante.
Las personas con formación musical tuvieron un desempeño significativamente superior. Su actividad cerebral mostraba mayor coordinación entre las regiones que regulan la atención voluntaria y las áreas auditivas sensoriales, permitiéndoles enfocarse en el sonido objetivo y suprimir el ruido.
¿Por qué la música mejora el foco?
El estudio señala que el entrenamiento musical fortalece la atención top-down, el mecanismo consciente que permite elegir qué estímulo procesar y qué ignorar. Al mismo tiempo, reduce la influencia de la atención bottom-up, que responde automáticamente a ruidos sorpresivos o fuertes.
Esto no significa que los músicos “oigan mejor”, sino que su cerebro está mejor entrenado para procesar información auditiva, permitiéndoles mantener la concentración incluso en contextos llenos de distracciones.
Implicaciones más allá de la música
El hallazgo podría tener aplicaciones importantes. Los autores creen que entrenar habilidades musicales ayudaría a mejorar la concentración en entornos ruidosos, como ciudades, oficinas abiertas, aulas o lugares con estímulos constantes.
También podría beneficiar a personas con dificultades de atención o trastornos del procesamiento auditivo, ya que el entrenamiento musical refuerza funciones cognitivas como el control atencional y la selección de estímulos relevantes.
Además, el estudio confirma que practicar un instrumento no solo desarrolla habilidades artísticas, sino que también fortalece la concentración sostenida y la gestión de distracciones.
Conclusión: escuchar música también entrena la mente
El estudio demuestra que la música actúa como una herramienta cognitiva: quienes han entrenado música desarrollan una especie de “filtro cerebral” más eficiente, ideal para mantener la concentración en un mundo lleno de distracciones.
Los investigadores sugieren que incluir actividades musicales o entrenamiento auditivo podría ayudar a mejorar la atención en ambientes complejos o ruidosos.
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