No todos saben decir “lo siento”…

A través de los años he escrito innumerables columnas sobre el tema del perdón. La razón por la cual este es un tema recurrente tanto en mis escritos como en mis charlas es porque el escoger perdonar (porque sí, es una decisión), siempre nos va a hacer más felices y más emocionalmente sólidos. No es secreto para nadie que el guardar corajes y resentimientos nos va envenenando internamente, no dejando espacio para la paz.  

Habiendo dicho esto también es cierto que es más fácil perdonar cuando la persona que nos ha hecho daño pide excusas. Esto no siempre ocurre y en ocasiones, aún cuando ocurre, termina agravando aún más la situación. No, no todo el mundo sabe decir “lo siento”. Hay quienes no piden excusas porque realmente jamás se enteraron de que nos hirieron. Se nos hace difícil pensar que haya gente así, tan desconectadas de las consecuencias de sus acciones, pero la realidad es que sí ocurre. Cuando el nivel de inteligencia emocional es bajo, la tendencia es al egoísmo y a entender que “yo estoy bien y tú estás mal”.  Alguien así jamás va a pedir excusas.  

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Por otro lado, a otras personas se les hace difícil disculparse porque hacerlo sería admitir acciones que les han generado culpa y/o vergüenza, y en ocasiones, su baja autoestima los convierte en seres emocionalmente vulnerables. Lo cierto es que a todos nos cuesta admitir que hemos estado mal, pero para algunos es mucho más difícil. Por eso, el hecho de que alguien pida excusas, aunque no lo haga de la mejor forma, es señal de que esta persona está, por lo menos, intentando reivindicarse de alguna manera. 

Pero en vez de enfocarnos en los de afuera, en esos que nos han herido o causado algún daño, vamos a comenzar mirando hacia adentro. ¿Cómo puedo yo, si he sido la persona hirió, pedir excusas saludablemente? Podemos comenzar por reconocer que hemos fallado, dejar el orgullo a un lado, y tomar la decisión de disculparnos, no de la boca para afuera, sino haciendo saber que, honestamente, estamos arrepentidos. Uno sabe cuando alguien está pidiendo excusas por compromiso, o para quedar bien, pero sin un genuino arrepentimiento.  

En otras palabras, que para pedir perdón correctamente deben existir los siguientes elementos: 

  • Que reconozcamos lo que hicimos mal y porque pudo haber herido a alguien (y si no lo entendemos, preguntar).
  • Sentir genuino arrepentimiento, y que nos quede la satisfacción de que aún si no nos perdonan, por lo menos hemos sido humildes y hemos abierto el corazón. 
  • En ningún momento tratar de justificar nuestras acciones, usando frases como, por ejemplo “Sé que actué mal, pero es que tú me obligaste…etc.” Eso no es pedir excusas…es seguir atacando de otra manera. 

Y de la misma forma en que hay formas correctas de disculparnos, también hay formas correctas de recibir esas disculpas.

  • Tienes todo el derecho de decirle a esa persona “Gracias por tus palabras, pero en estos momentos todavía me duele lo que ocurrió y no estoy lista para aceptarlas”. El perdón es importante, pero también lo es el reconocer nuestros sentimientos. 
  • Es perfectamente aceptable que le pidas a la persona hablar sobre lo que ocurrió para aclarar las cosas porque solo así puedes saber si en realidad puedes aceptar sus excusas. 
  • Si quieres aceptar las excusas y posiblemente reanudar la relación con esta persona, es válido que le pidas que debe haber cambios en la dinámica de la relación para así recuperar la confianza que sientes has perdido. Sentarse a negociar estos cambios va a abrir la puerta a lazos más estrechos en el futuro. 

Si has perdido una o varias relaciones a raíz de comportamientos que han causado heridas en ti o en otros, es momento de comenzar a pedir y a dar los perdones que hacen falta. Pero vamos a hacerlo desde el corazón y la empatía, no desde el ego y el coraje. Comencemos a sanar…

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