El síndrome TBCK es un trastorno genético poco frecuente que afecta el desarrollo neurológico y muscular. Se trata de una condición hereditaria de tipo autosómico recesivo, lo que significa que ambos padres deben ser portadores de la mutación genética para que el niño desarrolle la enfermedad.
Las personas diagnosticadas con este síndrome pueden presentar diversas manifestaciones clínicas. Entre las más comunes están la hipotonía (tono muscular bajo), discapacidad intelectual y física, dificultades en el lenguaje expresivo, episodios de epilepsia, así como problemas respiratorios y de deglución. La severidad de los síntomas puede variar, lo que hace más complejo su abordaje clínico.
Una enfermedad poco estudiada
A nivel global, la información sobre el síndrome TBCK sigue siendo limitada. Sin embargo, en Puerto Rico se ha identificado una variante particular conocida como la “mutación boricua” p.R126X, lo que ha despertado el interés científico y resalta la necesidad de continuar investigando esta condición en poblaciones específicas.
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El diagnóstico se realiza mediante pruebas genéticas avanzadas, como la secuenciación del exoma completo. Aunque actualmente no existe una cura, sí hay intervenciones que pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
El papel clave de la terapia ocupacional
En este escenario, la terapia ocupacional cumple un rol fundamental al enfocarse en maximizar la funcionalidad, promover la independencia y mejorar la calidad de vida del paciente dentro de sus capacidades.
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Entre sus principales beneficios se destacan:
• Estimulación temprana: iniciar la terapia desde edades tempranas favorece el desarrollo motor, cognitivo y sensorial.
• Desarrollo de habilidades motoras: incluye actividades para mejorar la coordinación, la postura, el movimiento de las manos y la fuerza muscular.
• Manejo sensorial: ayuda a que el paciente responda mejor a estímulos como el tacto, el movimiento y los sonidos.
• Apoyo en la comunicación: promueve la expresión verbal o alternativas, así como la interacción social.
• Adaptaciones del entorno: se sugieren cambios en el hogar o la escuela para facilitar la movilidad, la seguridad y la independencia.
• Actividades diarias: se fortalecen habilidades básicas como comer, vestirse y participar en rutinas cotidianas.
• Apoyo a la familia: se orienta a los cuidadores para dar continuidad a las estrategias terapéuticas en el hogar.
Acompañamiento y orientación
El abordaje del síndrome TBCK requiere un trabajo integral que involucre a profesionales de la salud, terapeutas y familias. El acompañamiento continuo y las intervenciones oportunas pueden marcar una diferencia importante en la vida de quienes conviven con esta condición.
Para más información, el Colegio de Profesionales de Terapia Ocupacional de Puerto Rico ofrece orientación a través de sus canales oficiales.

