¿Por qué la adherencia al tratamiento es clave para mantener el asma bajo control?

El asma es una enfermedad crónica que puede presentar periodos en los que los síntomas disminuyen o incluso desaparecen. Esa mejoría, sin embargo, no significa necesariamente que la enfermedad haya dejado de requerir tratamiento y seguimiento.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, algunas personas necesitan medicamentos de uso diario para controlar y prevenir los síntomas, mientras que otros medicamentos se utilizan para aliviar las manifestaciones durante una crisis.

Cuando sentirse bien puede llevar a abandonar el tratamiento

Uno de los retos en el manejo del asma es precisamente la continuidad del tratamiento. Cuando los síntomas mejoran, algunas personas pueden considerar que ya no necesitan utilizar sus medicamentos con la misma frecuencia o decidir suspenderlos sin consultar con su médico.

Las recomendaciones de la Iniciativa Global para el Asma (GINA) en su informe de 2026 identifican la mala adherencia a medicamentos que contienen corticosteroides inhalados como uno de los factores asociados con las exacerbaciones del asma. La guía también advierte que pueden producirse exacerbaciones graves incluso en personas que presentan pocos síntomas o cuyo asma parece estar bien controlada.

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Esto ayuda a entender por qué la ausencia temporal de síntomas no debería interpretarse automáticamente como una señal para abandonar el tratamiento.

¿Qué puede ocurrir cuando no se sigue el tratamiento?

La evidencia científica también ha encontrado una relación entre la adherencia a los medicamentos de control y el riesgo de exacerbaciones.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Journal of the American Pharmacists Association analizó ocho estudios sobre la relación entre la adherencia a medicamentos de control y las exacerbaciones graves. Los investigadores encontraron que los pacientes con una adherencia de 80 % o más presentaron 47 % menos probabilidades de sufrir una exacerbación en comparación con quienes tenían una adherencia inferior al 80 %.

Es importante precisar que este resultado corresponde a una asociación encontrada en el análisis de los estudios y no significa que mantener una adherencia determinada elimine por completo el riesgo de una crisis.

El riesgo de exacerbación puede estar influido por otros factores, como infecciones respiratorias, exposición a alérgenos, contaminación ambiental y cambios estacionales, además de la adherencia al tratamiento. Así lo recoge GINA 2026.

La adherencia no consiste solamente en “acordarse de tomar el medicamento”

Hablar de adherencia también implica mirar las dificultades que pueden impedir que una persona siga su tratamiento.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Respiratory Medicine analizó 47 estudios con 54.765 participantes y encontró diferentes factores asociados con la adherencia a los tratamientos inhalados. Entre ellos se identificaron el conocimiento sobre la enfermedad, el nivel de alfabetización en salud, los ingresos y el uso de múltiples medicamentos o inhaladores. Los autores, sin embargo, calificaron la evidencia general sobre estos determinantes entre baja y moderada.

Por eso, identificar por qué una persona no está siguiendo su tratamiento puede ser tan importante como hablarle de la necesidad de seguirlo.

Entre las dificultades pueden encontrarse el desconocimiento sobre el propósito de los medicamentos, problemas para utilizar correctamente el inhalador, una rutina compleja, múltiples medicamentos o dificultades económicas y de acceso.

El tipo de medicamento también importa

No todos los inhaladores cumplen la misma función.

El NHLBI explica que los medicamentos para el control a largo plazo pueden utilizarse diariamente para prevenir los síntomas y los ataques de asma. Entre ellos se encuentran los corticosteroides inhalados, que ayudan a reducir la inflamación de las vías respiratorias.

Los medicamentos de alivio rápido, por otro lado, están destinados a aliviar los síntomas durante un episodio y no necesariamente sustituyen el tratamiento de control indicado para cada paciente.

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Por eso, conocer qué medicamento utiliza la persona, para qué sirve y cuándo debe utilizarlo es parte importante del manejo de la enfermedad.

Una conversación que también debe ocurrir en la consulta

La adherencia no debería abordarse únicamente como una responsabilidad individual del paciente.

El NHLBI recomienda desarrollar un plan de acción para el asma junto con el profesional de la salud. Este documento establece qué medicamentos utilizar y cuándo, cómo reconocer que los síntomas están empeorando y cuándo buscar atención médica.

Además, el NHLBI recomienda que las personas conozcan el propósito de sus medicamentos y aprendan a utilizar correctamente sus inhaladores.

Esto abre una conversación importante durante la consulta: si una persona no está utilizando su tratamiento como fue indicado, el primer paso debería ser conocer qué está dificultando esa adherencia.

Puede tratarse de olvidos, efectos secundarios, dificultades económicas, dudas sobre la necesidad del medicamento o problemas con la técnica de inhalación. Identificar la barrera permite que el equipo médico determine si es necesario ajustar la estrategia.

¿Qué puede hacer una persona con asma?

Seguir el tratamiento exactamente como fue indicado y consultar antes de modificarlo o suspenderlo son medidas fundamentales.

También puede ser útil:

  • Preguntar al profesional de la salud para qué sirve cada medicamento.
  • Revisar periódicamente la técnica para utilizar el inhalador.
  • Informar sobre cualquier efecto secundario.
  • Comentar si el costo o el acceso al medicamento representa una dificultad.
  • Utilizar recordatorios si los olvidos son frecuentes.
  • Tener un plan de acción para saber qué hacer cuando los síntomas empeoran.
  • Mantener las consultas de seguimiento aunque los síntomas estén controlados.

El objetivo es mantener el control, no esperar a una crisis

La adherencia al tratamiento forma parte de una estrategia más amplia para controlar el asma. No se trata únicamente de evitar una crisis cuando aparece, sino de mantener un manejo continuo de la enfermedad.

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Por eso, sentirse bien no debería ser una razón para abandonar el tratamiento por cuenta propia. La decisión de reducir, cambiar o suspender un medicamento debe formar parte de una conversación con el profesional que lleva el manejo del asma.

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