Experto en espondilitis anquilosante, explica cómo diferenciar el dolor de espalda común del dolor inflamatorio
La espondilitis anquilosante es mucho más que un dolor de espalda, en el Simposio de Inflamación celebrado por la Academia Médica del Sur, el doctor Oscar Soto Raíces, quién es reumatólogo ofreció una conferencia brindando detalles importantes para reconocer esta condición.
La afección, a menudo se confunde con un simple dolor de espalda, tiene un componente genético significativo, pero este no es el único factor. Elementos como la exposición a infecciones o un estrés mecánico pueden causar la activación del sistema inmune.
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Asimismo, alteraciones en la microbiota intestinal pueden causar que el sistema inmune entre en alerta, desatando una inflamación que viaja a través de la sangre, alojándose en distintas partes del cuerpo.
«La espondilitis anquilosante es una enfermedad autoinmune compleja, influenciada por factores genéticos y ambientales», afirmó Soto Raíces.
Síntomas clave que no debes ignorar
El dolor de espalda es el síntoma más importante, especialmente en personas menores de 40 años. Pero no es cualquier dolor, tiene características muy específicas:
- Inicio gradual: No aparece de golpe.
- Duración: Persiste por más de tres meses.
- Rigidez matutina: Se siente una gran rigidez al despertar, que dura más de media hora.
- Alivio con el ejercicio: Mejora con la actividad física, a diferencia del dolor mecánico.
- Dolor nocturno: A menudo despierta al paciente a medianoche.
- Localización: Suele comenzar en las articulaciones sacroilíacas (en los glúteos).
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Además, la enfermedad puede coexistir con la psoriasis, y un historial familiar de espondilitis es un factor de riesgo importante. Reconocer estos síntomas a tiempo es fundamental para un tratamiento oportuno y para mitigar el avance de esta enfermedad autoinmune.

