Tener hipertensión arterial pulmonar significa que las arterias de los pulmones están sometidas a una presión elevada, lo cual obliga al lado derecho del corazón a trabajar más fuerte. A medida que la enfermedad avanza, es necesario apoyarse en buenos hábitos, adaptación en el hogar y una comunicación fluida con tu equipo médico.
Mantente activo de forma segura
- Realiza caminatas: consulta con tu médico o terapeuta respiratorio cuál es la distancia adecuada e incrementa lentamente. Evita hablar mientras caminas para no quedarte sin aliento.
- Bicicleta estacionaria con supervisión médica: pregunta cuánto tiempo y qué nivel de esfuerzo es seguro.
- Ejercicios de fuerza suaves desde tu asiento: usa pesas ligeras o tensores de caucho para brazos y hombros; también, levántate y siéntate varias veces y eleva las piernas unos segundos. Detén la actividad si hay dolor en el pecho o mareo.
Cuidados personales que marcan la diferencia
- Consume 5 a 6 comidas pequeñas al día: un estómago muy lleno puede dificultar la respiración.
- Limita los líquidos inmediatamente antes o durante las comidas, según indicación médica.
- No fumes y evita estar cerca de fumadores; aléjate de olores fuertes o emanaciones.
- Hidrata las uñas, cutículas y sigue tus rutinas de medicación según lo prescrito.
- Si sientes depresión, ansiedad o hinchazón en las piernas, compártelo con tu proveedor de salud.
Evita infecciones para proteger tu función pulmonar
- Aplícate las vacunas anuales recomendadas: antigripal, neumocócica y la de COVID-19 si aplica.
- Lávate las manos frecuentemente; cuando estés cerca de personas enfermas o en multitudes, considera usar mascarilla.
- Cuando tengas visitas, pide que pospongan su visita si están resfriados o usando mascarilla durante la visita.
Ajustes en el hogar para ahorrar energía y respirar mejor
- Coloca objetos que uses con frecuencia a tu alcance, para evitar agacharte o estirarte demasiado.
- Usa carros con ruedas, abre-latas eléctricos, lavaplatos y utensilios ligeros.
- Realiza tareas con movimientos lentos y constantes; si puedes, siéntate al cocinar, vestirte o bañarte. No te sobrecargues en un solo día.
- Si usas oxígeno en casa: mantén un suministro de reserva, lleva contigo el número del proveedor y asegúrate de saber cómo usar el equipo. Si tu saturación baja de 90 % al medirla, comunícate con tu médico.
Mantén un control médico riguroso
- Asiste a tus citas con tu médico de atención primaria, cardiólogo o neumólogo.
- No suspendas los medicamentos sin consultar.
- Comunica de inmediato si presentas: respiración más difícil, acelerada o superficial; sentirse soñoliento o confundido; fiebre; dedos azulados o aumento repentino de hinchazón en las piernas.
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Clasificación de la enfermedad
De acuerdo con información de NIH, la hipertensión pulmonar se puede desarrollar por sí misma o puede estar provocada por otra enfermedad o afección. Hay cinco grupos diferentes de hipertensión pulmonar:
- Grupo 1: Hipertensión arterial pulmonar (HAP)
- Grupo 2: Hipertensión pulmonar secundaria a cardiopatía izquierda
- Grupo 3: Hipertensión pulmonar secundaria a enfermedad pulmonar y/o hipoxia
- Grupo 4: Hipertensión pulmonar secundaria a obstrucciones en la arteria pulmonar, incluida la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTEC)
- Grupo 5: Hipertensión pulmonar de causa desconocida y/o múltiple

