La aportación del modelo de psicología integrada en el cuidado del paciente VIH   

Por: Bruni Torres

Para la psicóloga Dra. Nydia M. Cappas, directora del Programa de Psicología y Cuidado Primario de la Ponce Health Sciencies University (PHSU), los inicios de la puesta en vigor de un modelo de psicología integrada en el cuidado primario del paciente VIH en 2010 logró eliminar muchas de las barreras que ha enfrentado el paciente inmunológico tras su diagnóstico.

Según la doctora Cappas, previo a la implementación de ese modelo, los servicios de salud mental dentro de las clínicas en el área sur de Puerto Rico se encontraban fragmentados y no formaban parte del protocolo del paciente inmunológico, a quienes se les limitaban los servicios solo al aspecto físico de su condición. 

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«En el 2010 yo empecé a trabajar en el desarrollo del modelo a través de toda la isla en una colaboración con los Centros de Prevención y Trabajos de Enfermedades Transmisibles (CPT) con el Departamento de Salud (DS). Pero un poquito antes, entre 2007 y 2008, yo había comenzado también a través del desaparecido programa Ryan White en el área de Ponce específicamente, y en ese programa comenzamos a integrar los servicios de salud mental dentro de dos diferentes sitios que ofrecían servicios de salud física. Y estos eran, por ejemplo, centros de cuidado primario donde se ofrecían servicios a personas sin hogar, y así diferentes lugares a través de Ponce y toda el área sur», recordó la doctora Cappas. 

«En aquel momento, no era la primera vez que había salud mental dentro de estas clínicas, pero la manera en que había salud mental era bien fragmentada, no había un sentido de integración en el que la psicología fuera parte del equipo. Y esa fue una de las primeras misiones que nosotros tuvimos dentro del programa y lo logramos, comenzamos en el área de Ponce, y a raíz de ese trabajo fue que tuvimos la oportunidad de entrar con el DS a hacerlo a través de las clínicas a través de toda la isla», sostuvo Cappas.

Retos emocionales en el paciente VIH

Las barreras emocionales dentro de la población VIH sigue siendo uno de los mayores retos de los profesionales de la psicología, principalmente porque a pesar de los adelantos en el tratamiento que han convertido el VIH en una condición tratable y crónica, aún existe el estigma. «Yo creo que quizás entre 2008 y 2010 se empieza a coger un poquito más de auge la noción de que un diagnóstico de VIH, lo podemos ver similar a un diagnóstico de una condición crónica como la diabetes. Claro, tiene unas particularidades distintas, pero empieza a tomar auge y para eso era bien importante en términos psicológicos, que no solamente todo el público general lo supiera, sino que también las personas que viven con VIH pudieran entender eso», explicó la experta. 

«Era y es bien importante trabajar con estos pacientes y llevarles el mensaje en términos emocionales de que yo no soy diabetes, yo no soy VIH, yo no soy ninguna de esas cosas porque cuando uno siente, cuando uno internaliza ese estigma, cuando uno compra lo que dice la gente, te defines como te definen otros, en vez de definirte por lo que tú eres, por ti mismo. Ninguna enfermedad me define a mí, yo me defino yo misma, entonces ese poder me ayuda a estar saludable», añadió.

Aportación de las campañas de concienciación de VIH  

Las campañas de orientación han ayudado a llevar ese mensaje a la población general pero aún falta mucho por hacer porque el paciente de mediados de los 80s, de 2010 y el de 2025 no es el mismo. «A través de esas campañas positivas la sociedad ha ido entendiendo que el VIH es una condición crónica, ya no es una sentencia de muerte, que no tenemos que tener esa carga del estigma, pues también le vamos quitando ese peso a la persona que tiene el diagnóstico, porque ya va pudiendo encontrar más lugares donde se siente bien», sostuvo la también profesora de la Ponce Health Sciencies University.  

Aun así, la experta señala que hay mucho por hacer en cuanto a los diagnósticos de depresión y ansiedad que afectan grandemente a esta población. «Sabemos que lo físico afecta a lo mental y todo lo que afecta a lo mental afecta a lo físico, pues eso yo creo que ya está más reconocido y por lo tanto pues tenemos más maneras de abordarlo. Pero aun así sabemos que todavía en 2025 los pacientes que viven con VIH tienen una probabilidad más alta de padecer, de sufrir de algún diagnóstico de depresión o de ansiedad y que eso a su vez tiene un impacto en la calidad de vida y en su salud».

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