En medio del cierre de salas de parto y la baja en la tasa de natalidad, el doctor William Ramírez Cacho, especialista en medicina materno-fetal y perinatólogo, defiende un modelo de maternidad basado en integración hospitalaria, tecnología y trato humanizado.
“Nuestro grupo se ha caracterizado por brindarle una importancia y relevancia a la salud de la mujer desde sus comienzos”, afirmó durante entrevista con behealth.
Para el especialista, la mujer es el eje del sistema. “Sabemos que la mujer es una pieza vital en la salud de la familia”, explicó, subrayando que fortalecer la atención obstétrica impacta no solo a la madre, sino a toda su red familiar. Por eso, describió las salas de parto como “el punto de encuentro y el punto de entrada a esta familia”.
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El parto como evento de celebración
El doctor fue enfático en desmitificar el miedo que rodea el proceso del parto. “Más del 85 % de los partos ocurren de una manera de celebración”, sostuvo. Aunque reconoció que pueden surgir complicaciones, insistió en que la mayoría de los nacimientos representan un momento positivo dentro del entorno hospitalario.
Esa visión ha llevado al fortalecimiento de las unidades con NICU nivel tres, subespecialistas y perinatología intrahospitalaria.
“Tenemos salas de parto bien equipadas, servicio de perinatología in house y todas las especialidades pediátricas que se necesitan”, detalló, destacando la integración como pieza clave en la seguridad materno-fetal.
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El rol del perinatólogo en embarazos de alto riesgo
Ramírez Cacho explicó que el perinatólogo no sustituye al obstetra, sino que lo complementa. “Un perinatólogo está para ayudar a los obstetras ginecólogos a seguir a sus pacientes, sobre todo los pacientes alto riesgo”, indicó.
Casos de diabetes gestacional, hipertensión, obesidad, cesáreas previas, riesgo de parto prematuro o anomalías fetales forman parte de los escenarios que requieren evaluación especializada. Además, subrayó la disponibilidad continua del servicio: “Este servicio está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
Cuando llega el momento de decidir entre inducir un parto o realizar una cesárea, la decisión no es simple.
“Tenemos que sobrepesar riesgos y beneficios de mamá y riesgos y beneficios de bebé”, explicó.
Experiencia y volumen: factores que salvan vidas
En un país donde varias salas de parto han cerrado, el volumen de nacimientos se convierte en un indicador de experiencia. “Hemos logrado que una quinta parte, uno de cada cinco bebés en Puerto Rico nacen en cada uno de nuestras cuatro unidades materno-infantiles”, reveló.
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Para el especialista, la experiencia clínica aumenta con la práctica constante. “No es lo mismo el expertise de una enfermera que te hace 10, 15 partos al mes versus una que te hacen 100, 150 partos mensuales”. Esa diferencia, dice, impacta directamente la capacidad de respuesta ante emergencias obstétricas.
Recursos que se traducen en paz para la madre
Más allá de la infraestructura, el médico habló del impacto emocional en la experiencia del embarazo y el nacimiento. “Una mamá que llega a un hospital y siente que cuando va a tener a su bebé tiene todos los recursos disponibles, eso se traduce en paz”, afirmó.
Aunque reconoció que algunos casos extremadamente complejos deben transferirse, aseguró que contar con múltiples recursos disminuye ese riesgo. La integración entre obstetras, neonatólogos y subespecialistas fortalece la atención integral.
Retos estructurales de la medicina obstétrica
El doctor Ramírez Cacho también abordó los desafíos del sistema de salud. “Puerto Rico tiene una incidencia de cesárea altísima”, señaló, aunque aclaró que ha ido mejorando con el tiempo. Además, advirtió que el futuro de algunas salas de parto es incierto por falta de volumen y recursos.
En términos de política pública, fue claro: “Todo se puede arreglar si nos dan a nosotros las herramientas para poder trabajar libres de preocupaciones”. Entre esas herramientas mencionó protección médico-legal, mejor remuneración y calidad de vida laboral para evitar el burnout médico.
“Nuestra especialidad es una que se caracteriza por un burnout rápido”, advirtió, enfatizando EN la necesidad de estructuras que permitan longevidad profesional en la práctica obstétrica.
Más que tecnología: el componente humano
Aunque el modelo integra tecnología y acreditaciones internacionales, el especialista insistió en que el diferencial real es el trato. “Más que nada y lo más importante es el componente humano”, afirmó.
Tras más de una década impulsando este modelo, el doctor resumió su motivación con una frase que define su trayectoria en la medicina materno-fetal:
“Haber ayudado a tanta gente en traer al mundo nueva vida, eso a mí me llena de orgullo”.

