Durante el IV Simposio Nacional para Pacientes con Dermatitis Atópica, realizado en Bogotá – Colombia, la psicóloga Natalia Suárez destacó cómo los factores emocionales y sociales influyen directamente en el desarrollo de brotes y en la calidad de vida de quienes conviven con esta condición crónica.
La especialista dirigió una sesión centrada en el impacto psicológico de la dermatitis atópica tanto en pacientes como en cuidadores. La dinámica comenzó con un breve ejercicio en el que se invitó a los participantes a escribir una palabra que resumiera su experiencia personal con la condición. Una de ellas compartió la palabra “traumático”, describiendo los retos enfrentados junto a su hijo.
Suárez explicó que los pensamientos ansiosos, la ansiedad, los cambios emocionales, el estrés y la percepción de la imagen corporal son elementos que pueden desencadenar o agravar los síntomas. Además, profundizó en problemas psicológicos frecuentes como la ansiedad relacionada con las preocupaciones sobre la eficacia del tratamiento y las interacciones sociales y la depresión, que puede estar vinculada a la fatiga de los tratamientos y a problemas de autoestima. Enfatizó la importancia de reconocer estos síntomas y buscar ayuda profesional, recordando que aceptar la naturaleza crónica de la enfermedad es clave para encontrar formas de mantener una vida plena.
“Los pensamientos ansiosos y factores como la ansiedad, los cambios emocionales, el estrés y la percepción de la imagen corporal pueden contribuir al desarrollo de brotes de dermatitis atópica”
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Factores adversos asociados a la enfermedad
La psicóloga señaló que, más allá de la piel, las personas con dermatitis atópica enfrentan diversos factores que repercuten en su bienestar:
- Económicos: el alto costo de los tratamientos.
- Rechazo social: expresiones verbales y no verbales que generan exclusión.
- Estigmatización: prejuicios en torno a la enfermedad.
- Impacto en los cuidadores: sentimientos de culpa, frustración y agotamiento.
- Relaciones interpersonales: dificultades que pueden derivar en aislamiento o inestabilidad.
Calidad de vida y limitaciones cotidianas
Según la Dra. Suárez, los pacientes también experimentan consecuencias que afectan su día a día, como:
- Alteraciones en el sueño.
- Limitaciones en la actividad física.
- Dificultades escolares o laborales.
- Restricciones en la alimentación y en las actividades sociales.
- Limitaciones incluso en la elección de las prendas de vestir.
Estrategias para el manejo integral
La psicóloga hizo énfasis en la necesidad de brindar acompañamiento emocional y terapia psicológica para enfrentar los desafíos asociados a la enfermedad. Recomendó fortalecer las redes de apoyo, mejorar los hábitos de sueño, practicar ejercicio físico y trabajar en la regulación emocional como estrategias clave para el manejo integral de la dermatitis atópica. Asimismo, subrayó la importancia de que pacientes y cuidadores se enfoquen en su valor esencial más allá de la condición de la piel, como parte de un enfoque integral de bienestar.
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