La cardiomiopatía hipertrófica puede permanecer sin síntomas durante años, pero en algunas personas puede dificultar la salida de sangre del corazón y provocar síntomas que no deberían pasarse por alto. Reconocer las señales y conocer los antecedentes familiares puede ayudar a identificar la enfermedad y buscar atención médica de manera oportuna.
La cardiomiopatía o miocardiopatía hipertrófica (MCH) es una enfermedad que afecta el músculo cardíaco y se caracteriza por un aumento anormal de su tamaño y grosor. El engrosamiento suele afectar el tabique que separa los ventrículos y, en algunos pacientes, puede dificultar el flujo de sangre que sale del corazón.
Cuando ese engrosamiento provoca una obstrucción significativa del flujo sanguíneo, se conoce como miocardiopatía hipertrófica obstructiva (MCHO).
¿Cómo puede detectarse?
Uno de los retos de esta condición es que no todas las personas presentan síntomas. Algunas pueden permanecer asintomáticas durante gran parte de su vida y descubrir la enfermedad de manera fortuita durante una evaluación médica.
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Sin embargo, hay señales que pueden llevar a una persona a consultar, entre ellas:
- latidos cardíacos rápidos, fuertes o irregulares;
- dificultad para respirar;
- dolor en el pecho, especialmente durante el ejercicio;
- mareos;
- cansancio o fatiga;
- desmayo durante el ejercicio o después de realizar un esfuerzo físico.
Estos síntomas no son exclusivos de la MCHO y pueden aparecer en otras condiciones. Por eso, su presencia no significa por sí sola que una persona tenga la enfermedad, pero sí puede justificar una evaluación médica, especialmente cuando existen antecedentes familiares.
¿Qué ocurre dentro del corazón?
Para entender qué ocurre con esta condición, es útil compararlo con un corazón sin este engrosamiento. En un corazón saludable, las paredes tienen un grosor normal y las cavidades cuentan con el espacio necesario para recibir la sangre antes de que el corazón la bombee al resto del organismo. En la miocardiopatía hipertrófica, en cambio, el músculo cardíaco engrosado ocupa parte de ese espacio y puede interferir con el flujo de sangre que sale del corazón.
Los antecedentes familiares también son una señal de alerta
La MCH tiene un componente hereditario importante. En la mayoría de los casos se hereda y puede transmitirse de padres a hijos.
En las familias afectadas, cada hijo o hija puede tener un 50 % de posibilidades de heredar la enfermedad. Por esta razón, cuando una persona recibe un diagnóstico de MCH, sus familiares deberían consultar con un profesional de la salud para determinar si necesitan estudios de detección.
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También es relevante informar al médico si existen antecedentes familiares de muerte súbita o insuficiencia cardíaca, particularmente cuando no se conoce una causa.
¿Cómo se confirma el diagnóstico?
La evaluación comienza con la historia médica y familiar, la revisión de los síntomas y un examen físico. Durante la auscultación, el profesional puede identificar un soplo cardíaco y, dependiendo de los hallazgos, solicitar estudios adicionales.
El ecocardiograma es una de las principales herramientas para evaluar la MCH. Permite observar el grosor del músculo cardíaco, valorar el flujo sanguíneo y revisar el funcionamiento de las válvulas.
También pueden utilizarse otras pruebas, según las características de cada paciente, como:
- electrocardiograma;
- prueba de esfuerzo;
- resonancia magnética cardíaca;
- tomografía cardíaca;
- estudios genéticos.
La American Heart Association y Mayo Clinic también reconocen el ecocardiograma como una prueba fundamental para evaluar la MCH y señalan que la historia clínica y familiar forma parte de la valoración diagnóstica.
¿Qué hacer ante los síntomas?
Ante síntomas como falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones, mareos o desmayos (especialmente si aparecen durante o después del ejercicio), es importante consultar con un profesional de la salud y no asumir que se deben únicamente al cansancio o a la actividad física.
La atención adquiere especial importancia cuando existe un familiar diagnosticado con MCH o antecedentes de muerte súbita sin una causa conocida.
Si una persona presenta dolor en el pecho, dificultad para respirar o latidos rápidos o irregulares que persisten durante varios minutos, Mayo Clinic recomienda buscar atención de emergencia.
Una enfermedad que requiere seguimiento
La MCH es una enfermedad crónica que puede progresar y asociarse con complicaciones como fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y, en algunos pacientes, muerte súbita.
Por eso, detectar la enfermedad y mantener un seguimiento médico permite valorar los riesgos de cada paciente y determinar el manejo más adecuado. El tratamiento puede incluir medicamentos, procedimientos para reducir el engrosamiento en determinados casos o la implantación de un desfibrilador en personas seleccionadas según su nivel de riesgo.
La MCH no tiene una cura, pero el objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y reducir el riesgo de complicaciones.

