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Cómo se afecta el corazón en los envejecientes

Los avances en la medicina y los cambios en el estilo de vida han mejorado las condiciones generales de salud: vivir mejor y más tiempo. Sin embargo, la población está envejeciendo y es más frágil, especialmente en lo que respecta al corazón. A partir de los 65 años aumenta la incidencia de enfermedades cardiovasculares como los accidentes cerebrovasculares y los infartos, que son las principales causas de mortalidad o discapacidad. 

A medida que envejecemos, el corazón también envejece:  el músculo cardíaco retiene la fuerza para bombear sangre, pero es más rígido y sus paredes tienden a espesarse, el latido del corazón tiende a disminuir y responde menos a los estímulos al igual que las arterias que se vuelven menos elásticas. Como resultado, el corazón está menos preparado para reaccionar ante el esfuerzo.

En este sentido, para profundizar sobre este tema, el doctor Edgardo Bermúdez, cardiólogo intervencionista, compartió algunos aspectos relevantes que debemos conocer.

“El tema es realmente fascinante en el aspecto que los adultos mayores, cuando no tienen ningún tipo de patología, tienen una fisiología bastante parecida al adulto joven”.

En estos casos, la función del corazón permanece prácticamente durante toda la vida, estimada entre el 50 y el 60%, incluso más.

En cuanto a las diferencias entre un corazón adulto y un corazón joven, vemos que en el primero la frecuencia cardíaca disminuye, tanto en la realización de ejercicio físico como en estado de reposo.

Adicional a ello, el doctor resalta que no podemos separar el corazón de todo el sistema cardiovascular debido a que todos los cambios que existen en el sistema cardiovascular periférico afectan al corazón, ya sean venas o arterias:

“Todo esto tiene un efecto en la contracción, en la función y en la capacidad del corazón para hacer sus funciones”.

También señala el galeno que conforme va pasando el tiempo, las arterias y las arteriolas van cambiando su dureza en la pared. Al cambiar está dureza en la pared disminuye la capacidad del paciente para hacer cambios hemodinámicos compensatorios; por ejemplo, cuando tiene un cambio en su posición, un cambio súbito de sentado a pararse o estar acostado a sentarse.

“El cuerpo tiene que reaccionar para compensar estos cambios en la hemodinámica y el peso de la sangre. Cuando tú te levantas tienes un peso y tiende a tener más dificultad para poder llegar al cerebro. Por lo tanto, el cuerpo tiene que hacer su defensa y contraer estas arterias y arteriolas para poder evitar que haya cambios súbitos de la presión. Por consiguiente, los mareos de los que frecuentemente las personas mayores se quejan cuando hacen algún tipo de actividad física o cuando van a tratar de levantarse. Todos esos son cambios que son normales”.

El corazón y los sistemas

El doctor Bermúdez precisa que el corazón no se puede separar el corazón de todo el sistema. Incluso, el sistema nervioso tiene mucho que ver con los cambios hemodinámicos que tiene que ajustar el corazón y el sistema vascular periférico.

Ahora bien, “conforme va pasando el tiempo, también los adultos mayores tienen cambios en la forma en que se conduce la electricidad en el corazón y puede haber cierta degeneración del sistema de electricidad y también ocasionar arritmias”, explicó el especialista.

Estar arritmias pueden ser benignas o pueden ser un poco más severas como la fibrilación atrial que crean un disloque en la fisiología el corazón para poder mantener un gasto cardíaco adecuado y que el paciente pueda suplir las necesidades hemodinámicas para su actividad física o para su diario vivir.

Influencia de las enfermedades

Según el cardiólogo, la mayoría de los cambios que estos pacientes ocurren una vez estos empiezan a desarrollar enfermedades. Es decir, el hecho de que una persona se vaya haciendo mayor, aumenta las posibilidades de que este paciente tenga arritmias cardíacas que alteran su capacidad de hacer ejercicio en su diario vivir.

“La fibrilación atrial es una condición donde el patio, la parte de arriba del corazón, debe tener una contracción que contribuye al gasto cardíaco en un 15 o un 20%. Cuando se pierde esa contracción tenemos una disminución en su función y esto es debido a que, en el proceso de envejecimiento, el ventrículo del paciente mayor no tiene tanta elasticidad para recoger sangre”.

Entonces, cuando perdemos la capacidad de llenado del ventrículo a causa de que la contracción del atrio no es efectiva, empezamos a tener problemas de manifestaciones clínicas que ya nos empiezan a orientar que una persona mayor, aunque tenga su corazón bien, hay ciertos factores que son multifactoriales que van a afectar.

Aquí el galeno resaltó la hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, enfermedad de las arterias coronarias, engrosamiento de las paredes del corazón, engrosamiento y disfunción de las válvulas que también ocasionan, en cierta medida, que este proceso de envejecimiento se exacerbe cada vez más a medida que se tiene una patología adicional.

“Básicamente, la función depende de qué otras interacciones de todos los sistemas estén alterando la fisiología normal del corazón”, enfatizó.

Adicional a ellos, las complicaciones de hipertensión que no esté controlada adecuadamente y diabetes, que puede o no estar controlada adecuadamente, ciertas condiciones familiares o genéticas pueden ocasionan que estos pacientes tengan enfermedad coronaria prematura, sumado a que “después de los 30 años se empiezan a ver manifestaciones de envejecimiento, que puede mantenerse muy bien hasta la 60, 80 o 90 años si el paciente no tiene otros factores o si el paciente ha tenido una vida sana con ejercicio diario, disciplina de su alimentación o nivel de estrés”.

Es decir, las comorbilidades como la diabetes, hipertensión, colesterol alto, todo esto va cambiando la estructura de las paredes vasculares y va cambiando el grosor del ventrículo.

“Cuando hay un problema de contracción o alteración de la conducción, donde esta se retarde o no sea uniforme o sincronizada también nos lleva a tener problemas de función y de manifestaciones clínicas que hay que tratar y estudiarlas para poder corregirlas, ya sea por medicamentos o por algunos aditamentos que nos ayudan a resincronizar esa función de los ventrículos”.

Prevención de enfermedades y un corazón más sano

“Si una persona que tuvo algún infarto o tiene alguna disfunción de su ventrículo, se les incluye en un programa de rehabilitación -dependiendo de la severidad de la enfermedad- podríamos tener una recuperación parcial o casi total de estas patologías”.

En este sentido, si el paciente realiza ejercicio aeróbico con intensidad baja y poco a poco la va aumentando como en las caminatas de 5 o 10 minutos diarios donde el paciente puede ir aumentando la cantidad de minutos por semana. Así, eventualmente llegará a tener la capacidad de hacer un ejercicio sostenido por 30 minutos. De esta manera, según el especialista, se ha visto mejoría en los pacientes.

“La contracción del ventrículo mejora, disminuyen las posibilidades de tener eventos coronarios como infartos y las posibilidades de eventos cerebrovasculares. También disminuye la posibilidad de trombos en el sistema venoso, lo cual nos llevaría a tener otras complicaciones como embolias pulmonares. Evitaría también tener obstrucciones de las arterias de las extremidades inferiores y la formación de trombos espontáneos, no necesariamente porque haya ruptura de una pared, sino que la sangre no fluye como normalmente fluye cuando hay actividad física. Este aumento en el flujo disminuye el estancamiento en la sangre y las posibilidades de tener un trombo o una tromboembolia”.

Finalmente, el doctor planteó que las personas que empiecen a tener dificultad respiratoria, que perciban menor capacidad para hacer ejercicios y que presentan algún factor de riesgo sumado a quizás dolor en el pecho o dificultad respiratoria, deben buscar ayuda de un cardiólogo. De esta manera, se podrán realizar los estudios básicos pertinentes para detectar las anormalidades que quizás todavía no han tenido una manifestación clínica.

“Para eso existen algunos estudios: la sonografía del corazón, el estrés test y todos estos estudios básicos que no son invasivos, pero nos dan una idea de cuál es el estado general del sistema cardiovascular del paciente”.

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