De acuerdo a la revista Española de Cardiología, el exceso de peso es el factor de riesgo más prevalente de la enfermedad cardiovascular y ciertamente el factor que menos mejora en personas con enfermedad cardiovascular establecida.
La obesidad contribuye directamente a los factores de riesgo cardiovasculares incidentes, en el que se incluye: dislipidemia, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión y trastornos del sueño. Además, conduce al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad por las mismas, independiente de otros factores de riesgo cardiovascular.
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Complicaciones cardiovasculares
Gisela D. Puig Carrión de Advanced Heart Failure and Transplant Cardiology, en la más reciente reunión Científica de la Sociedad para la Obesidad y Síndromes Asociados (SOS), comentó que, “el aumento del índice de masa corporal (IMC), desde el sobrepeso hasta todos los tipos de obesidad, se relaciona linealmente con la prevalencia de hipertensión”.
Las complicaciones cardiovasculares que se pueden presentar, principalmente son cuatro:
- La dislipidemia: es una concentración elevada de colesterol y/o triglicéridos o una concentración baja de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL).
- Hipertensión: es una enfermedad crónica en la que aumenta la presión con la que el corazón bombea sangre a las arterias para que circule por todo el cuerpo.
- Diabetes mellitus tipo 2: la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 aumentan significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares como, enfermedad coronaria, fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca y muerte súbita cardiaca.
- Trastornos del sueño: la obesidad y los trastornos del sueño coexisten a menudo y se influyen mutuamente, donde se crea un ciclo perjudicial. Además, la obesidad puede llevar a trastornos como la apnea obstructiva del sueño, insomnio y síndrome de piernas inquietas.
“La obesidad, la diabetes y los trastornos respiratorios del sueño se consideran crisis de salud pública existentes y en aumento”, comentó Carrión.
La cantidad de información que vincula este tipo de afecciones con la obesidad, han evidenciado que se tiene una mayor carga de morbilidad, una menor calidad vida y la incidencia en la mortalidad es elevada.
“Las personas con sobrepeso y obesidad deben someterse regularmente a pruebas de detección de diabetes mellitus tipo 2 (DM2), especialmente después de los 45 años”, expresó.
Tratamientos
El manejo de la obesidad frecuentemente es un reto, los cambios de estilo de vida o los agentes farmacológicos tienen un efecto pequeño en la pérdida de peso y no previenen la recurrencia. Sin embargo, se ha probado que la cirugía bariátrica es un medio eficaz y seguro para inducir a una pérdida de peso significativa. Se debe tener en cuenta que, el uso de esta cirugía solo está limitada a pacientes con obesidad clínicamente complicada o con obesidad mórbida.
Las intervenciones en el estilo de vida que combinan nutrición y actividad física en la obesidad han demostrado una mejoría en la pérdida de peso y en los factores de riesgo cardiometabólico, pero no un efecto significativo en los resultados cardiovasculares.
“Una mayor pérdida de peso se asocia con mayores reducciones de la presión arterial”, concluyó.
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